Expertos señalan la carga «política» de un proceso que arranca cuatro días después de los comicios
Comienza el juicio a Sadam con el temor a lastrar la transición iraquí
El sumario judicial puede atizar aún más las rivalidades entre la comunidad chií y la suní U
El juicio al derrocado presidente Sadam Husein, que comienza mañana puede aumentar los reflejos defensivos comunitarios de los suníes de Irak, que se beneficiaron de las generosidades de su régimen y atizar las tensiones con los chiíes. La comunidad suní, a la que pertenece el ex presidente laico, se siente aludida por este proceso y se defiende con vehemencia de haber sido el principal sostén del régimen baazista o de querer su vuelta. «Sadam Husein no es el representante de los suníes, como lo presenta el Gobierno, sino de todos los componentes del pueblo iraquí. Había chiíes al mando, como ministros o miembros del Consejo de Mando de la Revolución, pero esto nadie lo quiere recordar», dice con amargura un ex miembro de la Guardia Republicana que prefiere silenciar su nombre. «No deseamos en absoluto la vuelta de Sadam o de sus semejantes al poder. Nosotros hubiéramos preferido un cambio de régimen desde el interior», dice. Según un experto iraquí, la fecha de la celebración del proceso, que arranca cuatro días después del referéndum constitucional y antes de las legislativas previstas en diciembre, «se percibe como algo profundamente político». «El Gobierno iraquí intenta ganarse una franja de chiíes aun a riesgo de perder otro segmento, los suníes», estima Nizar Samarrai, experto en temas legales. Según él, este proceso pretende canalizar el descontento en las regiones chiíes pobres, donde está muy implantado el jefe chií rebelde Muqtada al Sáder, y dirigirlo contra Sadam Husein. Protestas Este enfoque puede dar frutos. Varios centenares de jóvenes seguidores de Sáder salieron a la calle el viernes pasado para reclamar a gritos la ejecución de Sadam Husein. Estas manifestaciones transcurrieron en Ciudad Sáder, en Bagdad, y en la región Nayaf, dos zonas chiíes que sufrieron el yugo del anterior régimen. Ante estos gritos de «Muerte para Sadam», dignatarios suníes advierten que este proceso va a aumentar el descontento en el campo suní. «Se trata de una humillación de los suníes que puede conducir a más jóvenes a la oposición a este gobierno y extender la zona de los enfrentamientos armados», advirtió Saad al Chaui, un jefe tribal de Tikrit, la región natal de Sadam.