La Constitución depende de Nínive
La conflictiva provincia de Nínive, de mayoría suní, tiene la clave para la aprobación del controvertido borrador de la Constitución iraquí tras conocer que en Al-Anbar, feudo de la insurgencia, fue abrumadoramente rechazado. La victoria del «no» en Al-Anbar, donde el 96% de la población votó en contra del borrador propuesto, unido al de Salahedin, donde el «no» obtuvo el 81% de las papeletas, pone a la Carta Magna iraquí al borde del rechazo. Según la Comisión Electoral, sólo quedan por conocerse los resultados de cuatro provincias: Babilonia, Basora, Arbil y Nínive, que al ser mayoritariamente suní puede producir el rechazo definitivo de la Constitución. «Nínive se ha convertido en el factor clave», explicó un miembro de la Comisión, que comentó que, de las provincias pendientes, es la única en la que se puede esperar un rechazo masivo. Nínive, cuya capital es Mosul, es la tercera provincia más poblada del país y la mayoría de sus habitantes son árabes suníes provenientes de las tribus de la península Arábiga y del golfo Pérsico. Dentro de la provincia se encuentra la multi-étnica ciudad de Kirkuk, de la que, durante la dictadura de Sadam Husein, fueron expulsados miles de ciudadanos no árabes, sobre todo kurdos. El depuesto dictador trató, mediante las expulsiones de miles de ciudadanos no árabes, de cambiar la situación étnica de la ciudad, donde se concentran gran parte de las reservas petroleras del país, y convertirla en una ciudad de mayoría árabe y de religión musulmana suní.