Siete soldados estadounidenses pierden la vida en las últimas 24 horas en varios incidentes
Un ataque americano contra un líder de Al Qaida mata a 37 civiles
El mando militar afirma que el ataque fue de «precisión» para evitar víctimas inocentes
Aviones de combate de Esta-dos Unidos bombardearon ayer una supuesta posición terrorista en Irak situada cerca de la frontera con Siria, ataque que, según fuentes iraquíes, segó la vida de 37 civiles y causó heridas a otros diecisiete. El ataque aéreo llega el mismo día en el que el mando estadounidense en Bagdad ha informado de que siete de sus uniformados perecieron en las últimas 24 horas en diferentes incidentes en Yusufiya, Balad y Al Ameria. Con estas nuevas muertes asciende a 2.015 el número de militares de EE.?UU. muertos en combate en Irak desde marzo del 2003. El bombardeo estadounidense tenía como objetivo, según el mando militar, un inmueble supuestamente habitado por combatientes de Al Qaida en Karabilia. «Hemos contabilizado 37 civiles muertos, entre ellos mujeres y niños, y 17 heridos en un ataque norteamericano lanzado después de la mediano-che en el distrito de Al Beda, en la aldea de Al Obeidi, cerca de Al Qaim», explicó Bariz Rawi, líder tribal de la zona. Zona de silencio Ninguna de las informaciones pudo ser confirmada por fuentes independientes debido a la imposibilidad de los periodistas y las organizaciones internacionales para llegar a la zona, foco constante de enfrentamientos entre las tropas de Estados Unidos y los grupos rebeldes. «El único ataque en ese área (cercana a la frontera siria) fue un ataque de precisión lanzado contra una casa de terroristas realizado antes del amanecer de hoy (por ayer)», dijo la comandante norteamericana Flora Lee. «El objetivo era un líder y varios miembros de la organización Al Qaida. Se utilizó alta tecnología para evitar muertes entre los civiles», agregó la oficial, que no pudo precisar, sin embargo, si el ataque había producido víctimas. La Comisión de Ulemas de Irak (CUI), la más importante institución religiosa suní del país, condenó el bombardeo pocas horas después de que sucediera y habló de «terrorismo de las tropas de ocupación norteamericanas».