La «apisonadora» israelí
Sharón se convierte en el general retirado que pasa de líder de la colonización a enemigo de los sectores extremistas del Likud
Ariel Sharón, el primer jefe de gobierno en ejercicio en Israel que abandona su propio partido con la intención de asegurarse la victoria en las elecciones anticipadas de principios del 2006, merece más que nunca el apodo de «apisonadora» que le pusieron hace varias décadas en su país. El anuncio de su abandono del Likud y la creación de un nuevo partido es una proeza más en la larga carrera de este hombre de 77 años, impetuoso y combativo. Los sectores más extremistas de su partido y de la sociedad israelí le aplicaron en los últimos meses los calificativos de «dictador», «traidor» y «mentiroso» debido a su plan de retirada israelí de la franja de Gaza, que quedó terminada en septiembre y puso fin a 38 años de ocupación. Esto hubiera sido inconcebible antes de su triunfal elección como primer ministro, el 6 de febrero de 2001, o después de su reelección, el 28 de enero de 2003. Considerado durante mucho tiempo como el líder de la colonización y «niño mimado» de la derecha nacionalista, se convirtió en el enemigo de los sectores más extremistas del Likud, hostiles a cualquier tipo de concesión territorial a los palestinos para alcanzar un acuerdo político con ellos. El judío nacido en Palestina Este general retirado, creador de los comandos de élite del ejército israelí que siempre se ha jactado de no conocer el miedo, permaneció insensible ante las críticas. Sharón nació en 1928 en la Palestina bajo mandato británico y a los 17 años ya era soldado. Durante mucho tiempo fue una personalidad controvertida en la sociedad israelí por ser partidario de la colonización de los territorios palestinos por razones de seguridad y del enfrentamiento directo con los árabes. Siendo ministro de Defensa, en 1982, el adalid de la colonización no dudó en arrasar la colonia de Yamit, en el Sinaí, tras el tratado de paz con Egipto. En ese mismo año, Sharón dirigió la invasión israelí del Líbano, donde una milicia cristiana aliada de Israel llevó a cabo una matanza en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, en Beirut. Una comisión israelí de investigación consideró al primer ministro «responsable indirecto» de lo ocurrido y le obligó a dimitir de la cartera de Defensa. Sin embargo, esto no lo alejó por mucho tiempo de la vida política israelí.Los escándalos de financiación electoral en los que se vio implicado directamente o a través de su hijo Omri tampoco lograron alterar el amplio apoyo que le otorga la opinión pública.