Se trata de la primera vez que un candidato de la derecha gana las presidenciales en Portugal
Cavaco logra más del 50% de los votos y no tendrá que ir a una segunda vuelta
Los tres sondeos coinciden en señalar que el líder conservador será el nuevo presidente

El candidato presidencial conservador, Anibal Cavaco Silva, deposita su voto
Aníbal Cavaco Silva es el vencedor de las elecciones presidenciales portuguesas que se celebraron ayer en un clima de tranquilidad y con una importante abstención, aunque menor de la prevista. Los sondeos realizados por distintos medios de comunicación a pie de urna daban la mayoría absoluta al líder del centroderecha luso, con una horquilla que variaba entre el 50,4% y el 56,1%. A media que se fueron escrutando los primeros votos estas perspectivas se cumplían. Con más de la mitad de los votos escrutados a Cavaco Silva le correspondían el 56,1%. De confirmarse estos resultados no sería necesaria una segunda vuelta electoral. Según avanzaba el recuento de votos el segundo puesto sería para el socialista, pero que concurrió como candidato independiente, Manuel Alegre, con el 18,17 %. Por detrás, en tercer lugar quedó el candidato oficial del partido socialista, el ex presidente Mario Soares, que sólo llegaba al 13,59 % de las papeletas. Los otros tres candidatos registraban resultados muy inferiores. El comunista Jerónimo de Sousa sería cuarto (7,64%), seguido de Francisoco Louçã, del Bloque de Esquerda (4,25%) y García Pereira, de extrema izquierda (0,37%). Es la primera vez que un candidato del centro derecha gana unos comicios presidenciales en la historia de la democracia portuguesa. Tras Ramalho Eanes, Mario Soares y Jorge Sampaio, Cavaco Silva se convierte, si se confirman los resultados, en el cuarto presidente de la República lusa. Cavaco Silva vivió la noche electoral en su domicilio, acompañado de su familia, y no sería hasta final de la jornada que acudió al Centro Cultural de Belém para dirigirse a sus seguidores. Derrota socialista Ninguno de los dos candidatos socialistas (uno de ellos no contaba con el apoyo del partido) logró cumplir sus objetivos para esta noche electoral al no poder impedir la mayoría absoluta de Cavaco. Mario Soares, a sus 81 años, se enfrentaba a uno de sus mayores retos de su carrera política. El hombre que más cargos gubernamentales ha acumulado en Portugal, decidió presentarse a estos comicios por razón de conciencia. Su motivación se debía «al estado en el que se encuentra Portugal. Estamos con una crisis financiera que se junta a una política e institucional y quiero contribuir a superar esta situación». Sin embargo, no fue el único socialista que se presentaba en estas elecciones. El que fuera su amigo y compañero de partido, Manuel Alegre, acabó por presentarse, sin el apoyo del PS, pero sí respaldado por otros muchos socialistas. Gran parte de los militantes y simpatizantes socialistas no entendían la candidatura de Soares, con su avanzada edad, y después de haber sido primer ministro y presidente de la República. Por otro lado, Manuel Alegre se vio perjudicado por no tener el apoyo del partido, especialmente durante la campaña, donde la logística de un partido le hubiese ayudado mucho para movilizar a más ciudadanos. Esta división ha acabado por beneficiar a Cavaco Silva, quien posiblemente haya recogido bastantes votos de socialistas que no se sentían identificados con los candidatos de su ideología. La jornada transcurrió con normalidad. Los seis candidatos ejercieron su derecho al voto por la mañana, todos ellos haciendo un llamamiento para que el 50,3 % de abstención de los comicios de 1996 no se repitiesen.