Viceministro de Interior de Bolivia que fue profesor de los Jesuitas en León
De profesor de Rajoy en los Jesuitas de León a ministro de EvoMorales
El nuevo responsable de las fuerzas de seguridad bolivianas pasó dos años en León y trabajó un verano en la mina. Ya en su país, cambió el hábito de misionero por la co

De entre los elegidos por Evo Morales para acompañarle en el Gobierno de Bolivia hay dos nombramientos que llaman especialmente la atención. Un antiguo cultivador de coca será el zar antidrogas y un ex sacerdote católico llevará el peso de la cartera de Interior. Este último, Rafael Puente, es la representación española en la cúpula boliviana. Nació en la localidad andina de Pairumani, en 1940, pero en Vigo curso los cinco últimos años de secundaria. Después estudió en Salamanca y se estrenó como profesor en León. Durante su docencia en el colegio de los Jesuitas de la capital coincidió con un alumno de futuro ligado a la política: Mariano Rajoy. De esa etapa surgieron las «relaciones de amistad más sólidas» de cuantas tuvo en España e incluso vivió una breve experiencia (durante un verano) trabajando en la mina. Volvió a Bolivia convertido en misionero, pero su proximidad a los movimientos indígenas y a la izquierda radical le valieron la expulsión de la Compañía de Jesús. -¿Le sorprendió el nombramiento? En su biografía faltan datos que le hagan candidato al cargo. -Lo cierto es que no los hay. Nunca pensé en acabar en este puesto. No es lo mío. Le dije al presidente que no me sentía la persona adecuada, pero el me contestó que sí. Que para un puesto así buscaba a alguien con carácter e incorruptible. -¿Son sus cualidades? -Eso es, al menos, lo que piensa el presidente. -Le van a hacer falta. Remodelar los cuerpos de seguridad no parece sencillo. -Va a ser muy complejo. Hay que rediseñar por completo un sistema obsoleto. Eliminar viejos conceptos de mantenimiento del orden a través de la represión. -¿Un regalo envenenado? -Todo el nuevo Gobierno afronta retos tremendos, tenemos que refundar el país. -¿A qué se refiere? -Bolivia se fundó mal, sin pensar en los intereses de la población. Yo era político hace 13 años, cuando me di cuenta de que las cosas no funcionaban. Dejé la militancia porque entendí que había llegado el momento de que los indígenas dirigieran el país. -¿Están preparados para un giro tan brusco? -No será un giro brusco, sino profundo. Meditado. -Evo Morales confía en sus virtudes. ¿Usted le devuelve la moneda? ¿Cree que es el presidente adecuado para el cambio? -Evo impresiona. Tiene una personalidad muy fuerte. No tiene formación académica, pero ha acumulado muchos conocimientos, también políticos y económicos. Es terriblemente consecuente con lo que piensa y lo que quiere y no cambió ni después de los golpes y la cárcel. Es un hombre muy inteligente. -¿España jugará algún papel en esta nueva etapa? ¿Qué opina de las relaciones entre ambos países? -Las relaciones con España habría que calificarlas de esperanzadoras. Sobre todo con el nuevo régimen de dirigentes, al que veo más favorable que el anterior. -¿Perdió el contacto? -Voy cada vez que puedo, aunque sea unos días. Tengo 4 hermanos allí.