El objetivo del nuevo ejecutivo es presentar un frente común fuerte en contra de Israel
Hamás quiere incluir en el Gobierno a los partidos minoritarios palestinos Tokelau también pide un nuevo estatuto de independencia El estado de salud de Sharón es muy grave, pero sigue estable
El rasgo común de estas formaciones es el laicismo, contrario al fundamentalismo de los ganadores
El primer ministro israelí, Olmert, habla al lado del sillón vacío de Ariel Sharón
Los partidos minoritarios palestinos que sólo obtuvieron una simbólica representación parlamentaria en las elecciones del 25 de enero también serán invitados a formar parte de la coalición gubernamental que Hamás está tratando de crear. Éstas son formaciones muy pequeñas que en ningún caso lograron más de tres escaños y cuya característica común es el laicismo, un rasgo que las diferencia claramente del ferviente fundamentalismo religioso que caracteriza al partido vencedor. Mushir al-Masri, portavoz de Hamás en Gaza, confirmó que durante los últimos días varios partidos minoritarios se han dirigido a los fundamentalistas para pedirles que se abra un diálogo que conduzca a su inclusión en el gobierno. Lo que continúa siendo un misterio es si Fatah, el principal partido de la oposición, entrará en la coalición. La dirección de Fatah está dividida al respecto y el presidente Mahmud Abbas (Abú Mazen) todavía no ha dicho la última palabra. Gobierno amplio Hamás está interesada en crear un gobierno lo más amplio posible aunque ello le cueste renunciar a algunos puntos de su programa electoral. Los fundamentalistas creen que en la actual fase del conflicto lo más importante es que todos los partidos se muestren unidos y presenten a Israel un frente común. Más de dos semanas después de las elecciones Hamás todavía no ha revelado quién será el próximo primer ministro. Aunque para desempeñar este cargo circulan varios nombres, la decisión final no se adoptará hasta que Fatah decida si entra o no en la coalición. En Israel se sigue pendiente de la iniciativa del presidente ruso, Vladimir Putin, de invitar a Moscú a algunos de los dirigentes más destacados de Hamás, una iniciativa que preocupa seriamente en Israel puesto que este país considera que se trata de la primera fisura que experimenta la comunidad internacional respecto a los fundamentalistas. Los israelíes confían en que su gran aliado, EE.UU. sea capaz de dirigir la iniciativa rusa hacia un terreno más propicio, lo que quiere decir que esperan que Moscú no reconozca al futuro gobierno palestino hasta que éste no ratifique todos los acuerdos firmados con Israel y renuncie a la violencia como medio para combatir la ocupación. La policía israelí ha prohibido a Mohamed Abú Tir, uno de los principales dirigentes de Hamás, la entrada a la Explanada de las Mezquitas. Situado a medio camino entre Nueva Zelanda y Hawai, Tokelau está integrado por los atolones Atafu, Nukunonu y Fakaofo, desparramados a lo largo de 12,2 kilómetros cuadrados en aguas del Pacífico sur en los que viven 1.500 personas. Otros 5.000 tokelanos han emigrado a Nueva Zelanda, que financia el 80% de su presupuesto. El minúsculo territorio, que por no tener no tiene ni capital, ni puerto, ni aeropuerto, ha decidido pronunciarse sobre «la autonomía en el marco de un estatuto de libre asociación con Nueva Zelanda», como ya lo hicieron las islas Cook (15.000 habitantes) y Niue (2.000 habitantes). El referéndum, que se llevará a cabo durante varios días, se inició el sábado en la capital de las islas Samoa, Apia, donde están inscritos temporalmente 90 electores tokelenses, la mayoría funcionarios, estudiantes y enfermos que han sido traslados allí para recibir tratamiento. Los responsables electorales y un equipo de observadores de Naciones Unidas tenían por delante 28 horas de viaje en barco, la única forma posible para recorrer los 500 kilómetros que les separan de Tokelau. El agravamiento en el estado de salud del primer ministro israelí, Ariel Sharón, cuando han transcurrido cuarenta días desde que perdió la consciencia por una hemorragia cerebral, parece confirmar la impresión de que no podrá retornar a la vida política, aunque su vida no corre peligro. «Su estado es muy grave pero estable y su vida no corre peligro en este momento», informó la portavoz del Hospital Universitario Hadasa, Bosem Levy. Sharón, que cumple 78 años este mes, sufrió una hemorragia cerebral cuando se encontraba en el punto más alto de su popularidad, después de escindirse de su Partido derechista Likud y fundar Kadima (Adelante) para restablecer el proceso de paz con los palestinos. Pero difícilmente podrá volver a la vida política antes de las elecciones nacionales del 28 de marzo. Hasta la fecha, Kadima, encabezado por su sucesor, el primer ministro en funciones, Ehud Olmert, es el favorito en todos los sondeos sobre intención de voto con vistas a esos comicios. Tras la intervención de urgencia realizada el sábado para extraerle cincuenta centímetros de intestino grueso -inactivo debido a una gangrena por falta de irrigación sanguínea-, su estado registró una «leve mejoría», dentro de la gravedad que le mantiene en coma.