El rifirrafe fue con un periodista cuando salía de una fiesta a las dos de la madrugada
Suspenden un mes al alcalde de Londres por llamar nazi a un judío
Al acercársele el reportero, lo comparó con un guardián de un campo de concentración
Ayer fue el día en el que el polémico y popular alcalde de Londres, Ken Livingstone, se topó con la justicia. El político laborista fue sancionado con un mes de suspensión de su cargo por haber comparado a un periodista judío con un guardia de un campo de concentración nazi. Livingstone, que se ha negado siempre a pedir perdón por su comentario, consideraba ayer la posibilidad de apelar la sanción y calificaba de ataque a la democracia la decisión del Comité de Normas de Conducta de Inglaterra. Tras investigar el episodio, la comisión disciplinaria acordó suspender al alcalde y multarlo con unos 100.000 euros. Todo ocurrió en febrero del año pasado cuando Livingstone fue abordado por el periodista del Evening Standard (vespertino de Londres), Oliver Finegold, a la salida de la fiesta que daba el ex ministro de Cultura Chris Smith por el vigésimo aniversario de la declaración de su homosexualidad. El alcalde entendió como inoportuna la intervención del periodista de origen judío a las dos de la madrugada. Y se molestó tanto que lo comparó con un «criminal de guerra». El periodista le dijo que era judío y fue entonces cuando el político le espetó que parecía «un guardián de un campo de concentración nazi». A pesar de que los políticos del Partido Laborista, incluido el propio primer ministro Tony Blair, le pidieron que se retractara y pidiera perdón, Livingstone, haciendo gala de su conocida terquedad, no se disculpó. La sanción impuesta a Livingstone ayer no fue la mayor. El comité le podía haber impuesto la prohibición ilimitada para ocupar cargo público. Sin embargo, se decidió por la segunda mayor sanción, una suspensión temporal de un mes. El presidente del comité disciplinario, David Laverick, calificó el comportamiento del alcalde durante la lectura del fallo como «innecesariamente insensible y ofensivo», y agregó que «el tribunal también ha entendido que los comentarios llevan el efecto de dañar la reputación de su alcaldía». Durante la investigación, Li-vingstone se defendió indicando que las palabras no las lanzó contra el periodista sino contra el grupo editorial Associated Newspapers, editores del Evening Standard y del Daily Mail , periódico que en 1934 apoyó al simpatizante del nazismo, el británico Oswald Mosley. «La comisión disciplinaria asesta un golpe al corazón de la democracia» KEN LIVINGSTONE Regidor londinense