El Gobierno iraquí reconoce que han muerto 119 personas desde el inicio de la ola de violencia
Irak prorroga el toque de queda hasta mañana al aumentar la violencia
Los representantes suníes y chiíes hacen un llamamiento a favor de la calma y la unidad nacional

Varios cadáveres son trasladados al depósito de Baquba, donde son identificados
El Gobierno iraquí decretó ayer que hoy quedará prohibido el tráfico rodado en todo el área urbana de Bagdad y sus alrededores a fin evitar la comisión de atentados con coches bomba. La decisión fue anunciada en una rueda de prensa ofrecida por los ministros de Defensa e Interior, Sadun al Duleimi, y Bayan Yabr, respectivamente, en la que aseguraron que disponen de información sobre la intención de diversos grupos terroristas de cometer atentados con coche bomba en la capital iraquí. «La medida tiene como objetivo proteger la seguridad de los ciudadanos y se prevé la prohibición de la circulación de todo tipo de vehículo en Bagdad y sus alrededores a partir de las 06.00 del domingo (03.00 GMT), hasta las 18.00 (15.00 GMT)», dijo Yabr. Esta medida forma parte de un plan de seguridad aprobado por el Gobierno para frenar la violencia sectaria, según el cual ha sido decretado el toque de queda en las provincias de Bagdad, Babel, Diyala y Salahedín, estas tres últimas al sur, este y norte de la capital, respectivamente. En esas cuatro provincias viven mezcladas comunidades chiíes y suníes y en los últimos dos días se han registrado numerosos incidentes sectarios. El toque de queda, aplicado desde el viernes, fue levantado ayer entre las 16.00 y las 20.00 horas, y seguirá vigente hasta que hoy entre en vigor la prohibición de la circulación de vehículos, explicaron fuentes policiales. Las medidas excepcionales redujeron considerablemente el número de episodios violentos registrados el miércoles y el jueves, pero no impidieron la muerte ayer de una treintena de personas en ataques perpetrados en distintas áreas del país, incluida la capital. El último atentado ocurrió en el noroeste de Bagdad y costó la vida a tres miembros de una misma familia suní, cuando un proyectil de mortero, que al parecer iba dirigido a una mezquita, se desvió de su trayectoria e impactó contra una vivienda. Además, ayer fueron encontrados en Bagdad 25 cadáveres que presentaban impactos de bala. Duleimi reconoció, por su parte, que 119 personas murieron y 61 mezquitas han sido atacadas en la ola de violencia sectaria que sacude el país desde el miércoles. Representantes de los suníes y los chiíes de Irak se reunieron ayer para tratar de calmar la situación en el país y evitar el recrudecimiento de la violencia sectaria que ha causado la muerte de decenas de personas en los últimos tres días. En la reunión estuvieron representados la Comisión de Ulemas Musulmanes (CUM), la máxima institución político-religiosa de los suníes iraquíes, y la corriente del líder radical chií Muqtada al Sadr. Hicieron un llamamiento a favor de la calma y la unidad nacional, y pidieron a los miembros de las comunidades chií y suní que trabajen para hacer frente a quienes intentan provocar una guerra.