Rusia desmiente ante EE.UU. que exista un plan alternativo para Irán
Estados Unidos y Rusia cerraron ayer filas sobre el contencioso que enfrenta a la comunidad internacional con Irán por sus aspiraciones nucleares. El encargado de hacerlo fue el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, quien se reunió en Washington con su homóloga, Condoleezza Rice, y con el presidente George W. Bush. En rueda de prensa conjunta, Rice y Lavrov coincidieron en señalar que Rusia no ha presentado ninguna oferta nueva «de compromiso» a Irán para solucionar la crisis, que está siendo analizada esta semana en Viena por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). «Los rusos no nos comentaron ninguna propuesta nueva que hayan hecho a los iraníes», dijo Rice. Rusia e Irán han estado negociando sobre la posibilidad de permitirles llevar a cabo ciertas actividades nucleares en suelo ruso, como garantía de que así cumplirían con los requerimientos del OIEA. Según sugirieron fuentes iraníes, los rusos les habrían prometido que podrían desarrollar ciertas actividades nucleares de «investigación y desarrollo», en concreto enriquecer uranio en pequeñas cantidades. Pero este extremo fue negado ayer por Lavrov, en un intento por tranquilizar a Washington. Desde Viena, una fuente diplomática señaló que a cambio Irán estaría dispuesto a ofrecer una suspensión del programa de enriquecimiento de uranio a escala industrial hasta por dos años, un nuevo movimiento para zafarse de las posibles sanciones a las que se enfrenta en el Consejo de Seguridad. La secretaria de Estado estadounidense aprovechó para reiterar la posición de su gobierno. «El enriquecimiento y reprocesamiento (de uranio) en suelo iraní no es aceptable», ni siquiera a pequeña escala. Rice precisó que Teherán todavía está a tiempo de dar marcha atrás y cumplir con sus obligaciones. Por su parte, el vicepresidente Dick Cheney señaló durante un discurso ante una organización pro-israelí que si Irán no rectifica «debe saber que la comunidad internacional está preparada para imponerle significativas consecuencias» y recordó que EE.UU. «mantiene todas las opciones sobre la mesa para hacer frente a la irresponsable conducta del régimen iraní». China, otro actor clave en esta crisis, señaló que aún hay margen de maniobra antes de que el enfrentamiento suba de tono.