Agentes del Gobierno logran introducir material radiactivo por las fronteras de EE.UU.
Las seguridad fronteriza de Estados Unidos no pasó la prueba. Agentes encubiertos del Congreso consiguieron introducir por México y Canadá una cantidad de cesium-137 suficiente para fabricar dos bombas radiactivas. El servicio de aduanas no detectó nada sospechoso. «Hay muchos fallos en nuestra seguridad. Este asunto debe ser tomado en cuenta de forma urgente», dijo el senador republicano Norm Coleman sobre los hallazgos del test llevado a cabo meses atrás por la Oficina de Supervisión del Gobierno , el brazo investigador del Congreso, con el objetivo era detectar los puntos débiles en la seguridad de los puntos de entrada a Estados Unidos. A varios de sus agentes, que dijeron trabajar para una empresa inexistente, les fue permitida la entrada al país tras presentar en la aduana documentación falsificada (incluída una licencia expedida por el Gobierno) que supuestamente les permitía tener en sus manos dicho material. Coleman, miembro del comité del Senado que está investigando el asunto, señaló que los hechos demuestran que «la Comisión Nuclear Reguladora tiene una mente «pre 11-S» (en alusión a los atentados de 2001) en un mundo 'post 11-S', por lo que debe modernizar sus procedimientos».