Diario de León

Tomasso Onofri fue asesinado poco después del secuestro y tras caer de la moto en que le llevaban

Los secuestradores mataron a golpe de pala al niño porque lloraba

El acusado había trabajado en casa de los padres y salió en televisión para pedir la liberación del bebé

Paolo Onofri y Paola Onofri, padres del niño de 18 meses Tomasso

Paolo Onofri y Paola Onofri, padres del niño de 18 meses Tomasso

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efe | roma

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El asesinato del niño de dieciocho meses Tommasso Onofri, muerto a golpe de pala porque su llanto irritaba a los secuestradores, ha puesto un final trágico a un caso que tiene todos los requisitos para pasar a la historia de la crónica de sucesos de Italia. La angustia de los padres por un niño, para el que hasta el papa Benedicto XVI había pedido su liberación, concluyó anoche para convertirse en puro dolor, reflejado en el grito del padre cuando supo la noticia de la muerte, según narraban ayer personas cercanas a la familia. Tommaso fue raptado el pasado 2 de marzo por unos desconocidos que, al parecer, tenían la intención de pedir un rescate de un millón de euros al padre, Paolo Onofri, director de una sucursal de la caja postal. La angustia por la situación del pequeño ha durado todo un mes, pero sus secuestradores nunca llegaron a hacer la llamada del rescate porque lo mataron apenas dos horas después de raptarlo. El caso dio a conocer el pueblo de Casalbarancolo, donde viven los padres de Tommaso, una pequeña localidad situada entre la ciudad de Parma y la de Reggio Emilia, al norte de Italia, y adonde hace un mes se trasladaron las cámaras de televisión y los redactores de todas las páginas de sucesos. Autores confesos La reconstrucción de los hechos, facilitada por las autoridades, se ha llevado a cabo a partir de la declaración ayer de los autores confesos del crimen, Mario Alessi, de 44 años, y Salvador Raimondi, de 27, que ahora se recriminan quién dio el golpe fatal. De acuerdo con sus declaraciones, ambos entraron en la casa de los Onofri, Alessi con un casco de moto y Raimondi con una capucha. Maniataron a los padres, Paolo y Paola Onofri, y al hermano de Tommaso, Sebastiano. Luego huyeron con el pequeño en una motocicleta, pero se pusieron nerviosos cuando vieron relampaguear una sirena de Policía y dejaron que el pequeño cayese al suelo. El niño comenzó a llorar y, ante el temor de ser descubiertos, uno de los dos lo mató de un golpe asestado con una pequeña pala. El móvil, una incógnita Aclarar quién de los dos fue el que acabó con la vida de Tommaso y el móvil real del crimen, aún oscuro, según la Policía, es el motivo de los interrogatorios que conducirán los magistrados encargados del caso en las próximas horas. La Policía, que también detuvo el sábado como cómplice de ambos a la mujer de Alessi, Antonella Conserva, encontró el sábado el cuerpo del niño oculto entre las piedras del río Enza y no en un caserón cercano, como se informó en principio. Mario Alessi, albañil que trabajó recientemente en unas obras de acondicionamiento de la casa del matrimonio Onofri, es descrito como un hombre frío que había salido ante las cámaras de televisión cuando ya había matado a Tommaso diciendo: «Me dirijo a los secuestradores, libérenlo». El secuestro saltó a la primera página de los medios italianos cuando los padres pidieron desesperados su liberación inmediata, porque Tommaso padecía epilepsia y necesitaba medicación. Consternación papal A los llamamientos para la liberación de Tommaso se unió días después el papa Benedicto XVI, quien en el Angelus de ayer ha mostrado su consternación por su «bárbara muerte». El presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, ha expresado también su dolor por el triste desenlace del que ha dicho: «corta la respiración. Toda familia italiana llora hoy la muerte de Tommaso». El caso tiene todos los requisitos para pasar a la historia de la crónica negra de Italia, desde la investigación policial, que siguió la pista de la huella dactilar de uno de los secuestradores que halló en la cinta adhesiva con la que maniataron a los padres, hasta los detalles morbosos como la denuncia de la prensa acerca de que el padre guardaba material de pornografía infantil en su ordenador.

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