Diario de León

| Análisis | La lucha por el poder |

De Villepin pierde peso

Publicado por
Esperanza Suárez - corresponsal | parís
León

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Dominique de Villepin está visiblemente más delgado. Los kilos perdidos remiten inevitablemente a la tensión de estas últimas semanas pero también a su ostensible pérdida de peso político. Ayer fue incapaz de aclararle a la Asamblea Nacional quién gobierna en Francia, un día después de que Jacques Chirac le pidiera a Nicolás Sarkozy un poco de piedad  para el rival vencido. Fue un tirón de orejas de media hora en el Elíseo el que calmó la euforia del ministro del Interior, aparentemente decidido a no humillar a nadie de momento. A un año de las elecciones presidenciales en las que ambiciona convertirse en jefe del Estado, necesita el apoyo de todos los parlamentarios de su partido y para conseguirlo deberá hacer acopio de modestia y derroche de efectividad. De ahí su repliegue estratégico de las últimas horas. Chirac le impuso un menor protagonismo temeroso de que Villepin abandone el barco antes de tiempo y le deje a él y sus cuentas pendientes con la justicia a  merced de Sarkozy. Cualquier cosa, menos anticipar las elecciones. Pero el presidente de la República no le ha puesto las cosas nada fáciles a su primer ministro con esa pirueta política que roza la legalidad y que para buena parte del electorado de la derecha supone una capitulación frente a la calle. El hecho de promulgar la ley de la polémica con instrucciones de que no se cumpla ha conseguido aplazar la dimisión que hace una semana cantaba el propio subconsciente de Villepin pero ha dividido más al partido. El jefe del gobierno ve como algunos de sus ministros coquetean más de la cuenta con Sarkozy. Aún así, los hay que comprenden su rigidez al defender el principio de autoridad frente a los jóvenes. Va con su carácter y concuerda con su modelo político, Napoleón Bonaparte. Sin embargo, estos últimos días le comparaban en sus propias filas con el incendiario Nerón. El ha decidido resistir e incluso fijar unos objetivos al gobierno más allá del CPE. A lo mejor tenía razón y sólo hacía falta esperar hasta que las vacaciones que empiezan el viernes devuelvan el país a la calma. De momento resiste al frente del gobierno, aunque ha dejado ya de ser el enemigo a batir para Nicolás Sarkozy. Ya lo ha conseguido.

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