Diario de León

Los tres líderes de las protestas, guapos y con carisma, no ocultan su adhesión a la izquierda

Los chicos que derrotaron a Villepin, cantera de los nuevos políticos galos

Julliard, Coudry y Stoeckel fueron capaces de hacer capitular a un primer ministro

Bruno, Julie y Karl, asediados por la prensa tras negarse a posar con Villepin en Matignon

Bruno, Julie y Karl, asediados por la prensa tras negarse a posar con Villepin en Matignon

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Esperanza Suárez - corresponsal | parís
León

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¿Quiénes son estos chicos que han hecho capitular a un primer ministro? Empezaron a darse a conocer hace poco más de dos meses y consiguieron sacar a la calle a tres millones de personas. No entraron en el palacio de Matignon porque no quisieron, dejando con un palmo de narices a Dominique de Ville-pin, que intentaba hacerse con ellos la foto de la negociación. Jacques Chirac estaba pendiente de sus declaraciones¿ Son sobre todo tres. Guapos, bien preparados, con carisma y cantera para la nueva generación de políticos de izquierda. La política en las venas Bruno Julliard nació hace 25 años en un pueblo del valle del Loira donde su madre es alcaldesa socialista. Su padrastro es del PC y su abuelo fue un héroe de la resistencia fusilado por los nazis. No tiene que confesar su vocación política, la transpira. La movilización le ha pillado en segundo año de master de Derecho Público en la Universidad de Lyon, sólo tres meses después de ser elegido presidente de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (Unef), el sindicato que también empezó la revuelta de Mayo del 68. No oculta sus vínculos con el Partido Socialista, aunque su debut en la protesta juvenil llegó, todavía en el instituto, contra la política educativa del Gobierno de Lionel Jospin en 1998. Controla las nuevas tecnologías, desde el blog a la video-conferencia, y se ha rodeado de un equipo de fieles. Ha sido la imagen omnipresente de la lucha anti-CPE: informativos de radio y televisión, reportajes especiales, debates¿. Un día sonó el móvil y era Nicolás Sarkozy. Punto de partida para el triunfo de la movilización. La chica de la boina El conservador Le Figaro habla de Julie Coudry como «la chica de la boina». Hija de una profesora y un músico, a sus 29 años no reuniría las condiciones para firmar un contrato de primer empleo (CPE), limitado a los 26. También ella hace un master, en Administración Económica; es presidenta del sindicato que ella misma fundó, la Confederación de Estudiantes, cuando se escindió de la Unef hace tres años por ser «una organización a la vez conservadora y radical» que intentaba hacer «entrar a los jóvenes en moldes ideológicos predeterminados». En estos más de dos meses de crisis ha destacado por la sensatez de sus mensajes: fue la primera en llamar a la vuelta a clase nada más escuchar el mensaje en el que Villepin anunciaba la sustitución del CPE mientras sus compañeros de la Unef intrentaban mantener la movilización. Hace un año hizo campaña entre los estudiantes a favor de la derrotada Constitución europea. Reservado y con carisma Karl Stoeckel está en su último curso de instituto, ya con 19 años, y un futuro que podría encaminarse a los estudios de Derecho. Llegó a la presidencia de la UNL, la Unión Nacional de los estudiantes de bachillerato, en septiembre del año pasado. Se trata de una organización próxima a la Nueva Izquierda del eurodiputado socialista Benoit Hamon. Es par isino, hijo de trabajadores y el único de los tres que pisó una comisaría en estos días de conflicto: le detuvieron junto a medio centenar de estudiantes en un bloqueo del periférico de la capital. Sólo fueron tres horas de arresto que le convirtieron en héroe. A pesar de la determinación de su discurso es tímido y reacio a hablar de sí mismo o de su familia. Pero arrasa en las asambleas y es uno de los principales responsables de que los adolescentes de bachillerato se sum aran a las protestas.

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