De la libertad de Pinochet a la defensa de la invasión de Irak
Jack Straw (1946, en West Essex) es considerado por sus colegas parlamentarios como un político serio y competente, que ha demostrado su lealtad a Tony Blair, incluso en los momentos más difíciles. De 1997 a 2001, Straw fue ministro de Interior para pasar después a la cartera de Exteriores, que ocupó hasta ayer. Como titular de Interior, se ganó la fama de autoritario por sus medidas draconianas contra el crimen y contra los sospechosos de terrorismo, hasta el punto de que el sindicato nacional de estudiantes, que él mismo había presidido durante sus años universitarios, le vetó la entrada a su sede por tres años. Al frente de ese ministerio, tuvo que lidiar con el caso del general Augusto Pinochet, detenido en Londres en 1998 y a quien el ministro puso en libertad dos años después tras decidir un tribunal que el chileno no estaba en condiciones de afrontar un juicio. Straw debutó en Exteriores poco antes de los atentados del 11-S. Poco a poco, fue creciendo en el cargo, hasta convertirse en uno de los baluartes de la guerra contra el terrorismo y de la invasión de Irak.