La investigación oficial ocultó las autopsias que probaban que las víctimas fueron asesinadas
La masacre de Hadiza obliga a Bush a prometer castigos a losculpables
El Gobierno iraquí declara el estado de emergencia en Basora por las luchas entre facciones chiíes

Un iraquí llora a unos obreros tiroteados ayer en Baquba por un grupo de hombres armados
El escándalo sobre la matanza de 24 civiles iraquíes por parte de marines en Hadiza obligó a George W. Bush a salir ayer al paso y prometer castigo para los culpables, «si se violó la ley». En su primer comentario acerca de las denuncias, Bush se declaró «preocupado por las primeras informaciones» en torno a lo ocurrido en Hadiza. El Pentágono ha abierto dos investigaciones que promete «exhaustivas» sobre el asunto, una sobre las muertes y otra para determinar si los soldados intentaron encubrir lo que había pasado. Lo que se sabe hasta ahora es que 24 civiles, entre ellos mujeres y niños, murieron en Hadiza el pasado 19 de noviembre, después de que una patrulla de marines sufriera una emboscada en la que perdió la vida un militar estadounidense. The New York Times reveló ayer que la investigación oficial llevada a cabo por el Ejército norteamericano ocultó las autopsias de las víctimas civiles, unos informes que probarían que murieron por disparos de los soldados. Además, el diario aseguró que se hicieron pagos por un total de 38.000 dólares (32.000 euros) a familiares de 15 de las víctimas pocas semanas después de las muertes. De confirmarse las denuncias, el incidente sería la peor atrocidad perpetrada por las tropas estadounidenses en Irak. El escándalo podría incluso superar las dimensiones de las torturas de Abu Ghraib. Los despropósitos norteamericanos, sin embargo, no terminan. Ayer, una patrulla mató a dos mujeres que iban en un vehículo porque no se paró a tiempo en un control. Una podría estar embarazada. Visita a Basora El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, declaró ayer el estado de emergencia durante un mes en Basora, una ciudad rica en petróleo que está atrapada por una lucha de poder entre facciones chiíes. Las fuerzas iraquíes patrullarán Basora día y noche, buscarán armas e instalarán puestos de control. Maliki, quien asumió el cargo el 20 de mayo prometiendo gobernar en medio de la violencia que afecta a Irak, también anunció la formación de un comité de seguridad de cuatro personas para lidiar con la situación durante el estado de emergencia. La seguridad empeoró seriamente en la ciudad durante el último año, mientras facciones rivales de la mayoría chií luchan por una cuota de poder. Basora, cuyo petróleo equivale a casi todos los ingresos del estado de Irak, es un gran premio para todos los partidos. Haciendo hincapié en que Ba-sora es vital para el país, Maliki se dirigió por la mañana a los líderes locales en un discurso que fue transmitido en directo por televisión. «Golpearemos con puño de hierro a los líderes de las bandas que están manipulando la seguridad. La seguridad es lo primero, lo segundo y lo tercero», sostuvo. Nuri al Maliki se refería a las distintas facciones de la Alianza Unida de Chiíes Islámicos, de la que él mismo es miembro. Las principales facciones de la Alianza que luchan en Basora son las milicias Badr, el partido Fadhila del gobernador y el movimiento de Moqtada al Sadr.