| Análisis | El conflicto interno palestino |
Los dos padrinos de Huda
La rivalidad entre Al Fatah y Hamás en Palestina ha llegado ya al terreno de lo estrictamente familiar. Cuando se supo que la pequeña Huda Ghalia, de siete años, era la única superviviente de su familia en la masacre israelí de civiles del viernes en Gaza, el presidente Mahmud Abas (Al Fatah) y el primer ministro Ismail Haniya (Hamás) pasaron a disputarse el derecho a apadrinarla. Al final, en una decisión digamos que salomónica, la pequeña ha sido adoptada simbólicamente por ambos. Pero es poco probable que Huda pueda reunir a sus dos flamantes padrinos en su octavo cumpleaños. Ayer mismo, mientras la pequeña presidía el entierro de todos los miembros de su familia, muertos por merendar en una playa de Gaza, ambos políticos estaban ocupados. A esas horas Haniya estaba haciendo saber a través de sus portavoces el fin de la tregua que Hamás ha venido respetando escrupulosamente desde hace más de un año, mientras que Abas anunciaba un referéndum en contra de Hamás. Lo del abandono de la tregua es, de momento, un gesto de cara a la galería. El lanzamiento de un cohete de poca potencia contra una zona deshabitada en Israel parece pensado como un «aviso» sin víctimas. Es, curiosamente, el referéndum de Abas el que podría tener consecuencias más letales. En principio, la consulta que Abas ha fijado para el 26 de julio pretende forzar al Gobierno de Hamás a aceptar la existencia del Estado de Israel. En la práctica, la cosa es más problemática. Para empezar, las leyes palestinas no permiten al presidente (Abas) convocar consultas. En todo caso está claro que lo que Abas busca es otra cosa: plantear al pueblo una cuestión sobre la que existe un consenso desde hace ya décadas (el derecho de Israel a existir) para luego utilizar el resultado como un referéndum acerca de sí mismo. Esta sería la palanca con la que Abas empezará a descabalgar al Gobierno y recuperar así el poder para Al Fatah, que lo perdió en buena lid en las urnas. Para nadie es un secreto que la Casa Blanca y, consecuentemente, la UE están muy descontentas con los frutos de la democracia en Palestina. Por ello están prestando a Abas toda la ayuda posible en su empeño, precisamente negándole toda la ayuda posible al propio pueblo palestino. Esta vez Abas tiene todas las de ganar en las urnas, pero es de temer que el pulso final lo decidan las armas. Es por ello que, según algunas fuentes, Abas habría pedido permiso a Israel para incrementar su «guardia presidencial» de 2.000 a 10.000 hombres, que los israelíes armarían a través de un tercer país (una curiosa repetición del escándalo «Irán-Contra» de los años 80 en el que el premio Nobel de la Paz Simon Peres vendía armas norteamericanas a Irán para que la Casa Blanca financiase a la contra nicaragüense). En este ambiente caldeado, ayer volvía a estallar otro tiroteo entre los militantes de Hamás y Al Fatah.