Los británicos recurren al escritor George O. para criticar los recortes de las libertades
Londres detiene a un joven por llevar una pancarta con un lema de Orwell
Scotland Yard actúa amparado en la nueva legislación antiterrorista sobre Crimen Organizado
No importa que el pasado domingo se celebrara el 103 aniversario del nacimiento del escritor británico George Orwell. Sus escritos, sus pensamientos, sus críticas a la sociedad deshumanizada siguen siendo tan dañinas ahora como hace cincuenta años. El británico Steven Jago ha sido víctima de lo que tanto criticó Orwell, del estado 'big brother' (Gran Hermano), del totalitarismo, que inmortalizara en su celebre libro '1984'. Jago, de 38 años, era detenido hace tres semanas en el centro de Londres por manifestarse con una pancarta en la que tenía escrita una frase del célebre escritor. «En una época de universal engaño decir la verdad constituye un acto revolucionario», pancarta que Jago mostraba a los transeuntes despreocupados por su presencia. Sin embargo Scotland Yard decidía actuar amparado en la nueva legislación antiterrorista sobre Crimen Organizado, no porque Jago representara una amenaza a la seguridad nacional o la frase de Orwell fuera una apología del terrorismo, simplememente porque se estaba manifestando a menosde un kilómetro del Parlamento de Westmisnter. Esto es lo que ayer el rotativo británico 'The Independent' destacaba en su portada en un intento por llamar la atención por los recortes de los poderes civiles que ha llevado la nueva legislación antiterrorista presentada por el Partido Laboris-ta.«The Independent» señala en su portada en grandes titulares: «Advertencia, si lee este periódico puede ser detenido bajo las leyes antiterroristas del Gobierno». Esta ley señala que no se podrán celebrar ningún tipo de manifestaciones en un kilómetro alrededor de Parlament Square, lugar donde esta Westminster, a menos que hayan obtenido las pertinentes concesiones de la Policía Metropolitana. Este kilómetro alrededor de Parlament Square deja dentro de la 'zona de exclusión' a todos los edificios gubernamentales, incluido Whitehall y Trafalgar Square, lugares donde tradicionalmente los manifestantes británicos han llevado sus gritos y sus mensajes de protesta. Cuando se produjo la detención de Jago, Scotland Yard también confiscó varios ejemplares de la revista «Vanity Fair» en su poder y en las que se había publicado un artículo titulado «El legado de Big Brother de Tony Blair», material que según los que se oponen a los recortes de las libertades civiles. La ley La nueva ley británica sobre el Crimen Grave y Organizado establece que nadie puede protestar en un kilómetro a la redonda de la llamada Plaza del Parlamento si no ha obtenido previamente permiso por escrito de la Policía Metropolitana. Si dentro de ese perímetro alguien pronuncia un discurso o lleva una pancarta con alguna leyenda política, se considera que está violando la ley y se le detiene inmediatamente como en este caso.