El ataque, en el bastión chií, podría agudizar la violencia sectaria
Bagdad vive el día más sangriento con 66 muertos en un atentado
Bush ofrece cinco millones de dólares por información sobre el sustituto de Al Zarqaui

Un grupo de iraquíes observan el lugar tras la explosión en Bagdad
Al menos 66 personas murieron ayer y otras 98 resultaron heridas en el atentado más sangriento desde que el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, lanzara «el plan de reconciliación nacional» para acabar con la violencia en el país. El ataque fue perpetrado por un suicida al volante de un camión-bomba en el barrio chií de Ciudad Sadr, en el este de Bagdad, según aseguró el subsecretario del ministerio de Sanidad, Sabah Al Huseini, al canal de televisión iraquí, Al Iraquía . La situación que se vive en los hospitales de Al Imám Ali y de Al Sadr, donde han sido ingresadas las víctimas, de las que 13 siguen en estado grave, es «catastrófica», tal como la describió el responsable sanitario, que pidió al gobierno que se destine un presupuesto extraordinario para este tipo de sucesos. La cadena de televisión mostró, también, imágenes del mercado «Al Suq Al Awal» donde ocurrió la explosión y en las que se podían ver ambulancias y ciudadanos del barrio que intentaban desesperadamente trasladar los cuerpos destrozados de las víctimas. Mientras tanto, una fosa común con siete cadáveres de hombres que habían sido torturados y tiroteados fue hallada en el barrio Al Dura, en el sur de Bagdad. Los cadáveres, cuyo estado de descomposición indica que llevaban varios días muertos, tienen impactos de bala y señales de tortura. Recompensa El Gobierno de Estados Unidos ofreció ayer una recompensa de cinco millones de dólares por información que conduzca a la captura del líder de Al Qaeda Abu Ayub al Masri. «Alentamos a quien tenga información sobre el paradero de Al Masri que se ponga en contacto con la embajada de EE.UU. en Bagdad, cualquier comandante en Irak o cualquier embajada o consultado de EE.UU.», dijo el portavoz del Departamento de Estado, Adam Ereli. El Departamento de Estado identificó a Al Masri como un ciudadano egipcio que es uno de los cabecillas de la organización terrorista Al Qaeda en Irak y quien tenía una estrecha relación con Abu Musab al Zarqaui. Añadió que Al Masri, quien supuestamente se oculta detrás del pseudónimo de Abu Hamza al Mohayer, declarado sucesor de Al Zarqaui al frente de la rama de Al Qaeda en Irak, se entrenó en Afganistán y Pakistán y es un experto en explosivos.