Belgrado mantiene que «todo es posible» menos ceder su territorio
Kosovo exige oficialmente lograr la independencia de Serbia
Fracasa la primera reunión entre serbios y albaneses sobre el estatus definitivo de la provincia

Un anciano sostiene la bandera albanesa, ayer, en una manifestación
Los principales lideres políticos de Kosovo y Serbia iniciaron ayer en Viena, en una atmósfera marcada por la desconfianza y los recuerdos de la guerra, una crucial ronda de negociaciones destinada a buscar una solución para el estatus definitivo de la conflictiva provincia serbia, habitada en su mayoría por kosovares albaneses. La reunión, auspiciada por la ONU, culminó sin acuerdos concretos y aunque las dos delegaciones destacaron el propósito de continuar con las negociaciones, el encuentro dejó nuevamente al desnudo las profundas diferencias que aún subsisten entre Belgrado y Pristina. La delegación de Kosovo, encabezada por el presidente Fatmir Sedjiu y el primer ministro, Agim Ceku, dejó claro durante el encuentro realizado en una sala del Palacio de Viena, que solo aceptarán la independencia de la provincia, mientras que la delegación serbia, dirigida por el presidente, Boris Tadic y el primer ministro, Vojislav Kostunica, dijo que todo podía ser negociado menos la independencia del 15% del territorio nacional. «La independencia es el alfa y omega, el comienzo y el fin de nuestra posición», dijo el presidente kosovar, Fatmir Sedjiu. «La voluntad de independencia no puede ser ignorada o negociada durante las negociaciones», insistió el político. «Serbia no aceptará otro estado creado en el 15% de su territorio», replicó, por su parte, Vojislav Kostunica, al destacar que su gobierno está dispuesto a garantizar un gobierno propio para la provincia. «Una autonomía para Kosovo debe ser garantizada y sostenida por una solución constitucional», añadió el político serbio. El encuentro realizado ayer en Viena fue el primero que logró reunir frente a frente a los máximos líderes políticos de Serbia y Kosovo y, posiblemente, será también el último, si no ocurre un milagro que haga posible un nuevo encuentro. Después de seis meses de intensos preparativos para buscar soluciones en aspectos administrativos, estructuras de gobiernos locales, la protección y derechos de las minorías y la preservación y cuidados de monumentos históricos, el encuentro fracasó rotundamente en su intento de buscar un acercamiento entre las partes. El fracaso de la reunión fue resumida durante una rueda de prensa por el enviado especial de Naciones Unidas para Kosovo, Martti Atisaari, quien admitió que el abismo que divide a los dos delegaciones seguía siendo insalvable