La ola de violencia que sacude Bagdad obliga a Bush a reubicar más tropas en la capital iraquí
El presidente de EE.UU., George W. Bush, anunció ayer el redespliegue de tropas estadounidenses a Bagdad para ayudar a las fuerzas de seguridad iraquíes a garantizar la estabilidad en la capital del país. En rueda de prensa junto al primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, Bush explicó que el despliegue de un mayor contingente de tropas de EE.UU. en Bagdad ayudará a responder de forma «más efectiva» a la ola de violencia en la capital que, sólo durante el pasado fin de semana, se cobró unas 200 víctimas. Fueron Al Maliki y el general George Casey, el máximo responsable de las tropas estadounidenses en Irak, los que recomendaron el refuerzo de tropas en la ciudad. Esas tropas serán redesplegadas «desde otras partes del país», según aclaró Bush, quien quiso hacer hincapié así en que no se trata de un envío de más tropas a Irak. Por otra parte, el tercer y último grupo de los 600 soldados de tierra enviados por Japón a Irak, regresó ayer a su país. Los últimos 280 soldados regresaron en un vuelo chárter y aterrizaron en el aeropuerto de Haneda, el segundo de Tokio. El coronel del grupo, Toshihiro Yamanaka, se congratuló de que la misión humanitaria en el país árabe se completó «sin haber disparado un sólo tiro».