| Análisis | El futuro de Oriente Medio |
Descubren un portaaviones en el mar Báltico perteneciente a Hitler Finlandia retira sus supervisores de la tregua en Sri Lanka tras la amenaza de la guerrilla tamil La guerrilla de Papúa, una de las más antiguas de Asia, abandona la lucha armada contra In
Israel quiere una fuerza militar internacional en el Líbano que haga el «trabajo sucio» de acabar con Hezbolá. Las posibles negociaciones con Siria van más allá del fin de las hostilidades

Un soldado israelí traslada municiones a su tanque
Los científicos creen que en las profundidades del mar Báltico existen grandes yacimientos de petróleo y esta certeza ayudo a poner fin a uno de los grandes misterios de la segunda guerra mundial. El 12 de julio pasado, miembros de la compañía petrolera polaca Petrobaltic, descubrieron con la ayuda del sonar, los restos de un barco hundido. Las dimensiones de la nave alertaron a la marina polaca, que envió a un grupo de expertos al lugar del hallazgo. Después de explorar los restos de la nave hundida, la marina polaca anunció para alegría de los historiadores y los nostálgicos que los restos pertenecen al legendario Graf Zeppelín, el único portaviones que logró construir la marina de Hitler. Aunque la nave fue echada al agua en presencia del Fuhrer, en diciembre de 1938, nunca llegó a terminarse y entrar en servicio. El enorme portaviones de 260 metros de eslora y que contaba con los motores más potentes de su época, permaneció inactivo hasta el final de la guerra. Los ingenieros diseñaron al portaviones para que diera cobijo a 40 aviones de guerra y a decenas de cañones de grueso calibre. Pero cuando se inició el conflicto, en 1939, los estrategas militares cambiaron su concepto y le dieron prioridad a la construcción de submarinos. Una de las guerrillas separatistas más veteranas de Asia, el Movimiento para la Liberación de Papúa (Organisasi Papua Merdeka, OPM), fundada en 1965, ha decidido abandonar la lucha armada contra Indonesia y perseguir sus objetivos por medios democráticos. Así lo anunció ayer el presidente del Consejo Revolucionario del OPM, Nikolaus Ipo Hau, en una entrevista con la radio australiana ABC . «Esto no significa una rendición ni supone una derrota para el OPM. No significa que no podemos luchar, podemos hacerlo y nos defenderemos si somos atacados, pero queremos avanzar en la consecución de una solución pacífica», declaró Hau . La decisión se adoptó en una reunión clandestina que tuvo lugar esta semana en la ciudad papuana de Madang, a unos 450 kilómetros aproximadamente al norte de Port Moresby. Por razones de seguridad, la entrevista no ofrece detalles de la asamblea ni las identidades y número de los participantes. Las distintas facciones del OPM decidieron además formar una plataforma común, bajo un mismo liderazgo, en esta nueva etapa. «Los comandantes responsables de coordinar los ataques a las tropas indonesias han acordado trabajar juntos. Ahora, hacen un llamamiento a la comunidad internacional para que reconozca esta nueva plataforma», indicó Ipo Hau. Finlandia retirará sus observadores de Sri Lanka en respuesta a una exigencia en ese sentido de la guerrilla tamil, tras ser declarada organización terrorista por la Unión Europea (UE). Dicha retirada había sido divulgada con anterioridad por la prensa finlandesa, según la cual la guerrilla tamil exigía la salida de todos los observadores europeos de la isla después de que ese movimiento fuera prohibido en mayo por la UE . Sin embargo, el jefe del Secretariado de la Paz ceilanés, Palitha Kohona, dijo ayer en Colombo que su organismo no ha sido informado de esta decisión por el Gobierno finlandés. El Ejecutivo de Helsinki decidió llamar a los diez integrantes finlandeses de la Misión de Supervisión de la Tregua en Sri Lanka (SLMM), firmada entre el Gobierno ceilanés y los rebeldes Tigres de la Liberación de la Patria Tamil (LTTE) en febrero de 2002. La SLMM está integrada por 60 observadores, de los cuales 37 son europeos procedentes de Suecia, Dinamarca y Noruega. Los gobiernos de Estocolmo y Copenhague no se han pronunciado aún al respecto, mientras que Finlandia, que tiene la presidencia de turno de la UE, comunicó ayer su decisión, que se hará efectiva antes del 1 de septiembre. «El LTTE declaró que, tras esa fecha, no habrá garantía de seguridad para nuestros observadores», dijo una portavoz del Ministerio de Exteriores ceilandés. La violencia en la isla ha causado más de 700 muertos en lo que va del año. Tras un año sabático en Estados Unidos, el periodista israelí más prestigioso, Nahum Barnea, ha vuelto a escribir sus artículos para el diario Yediot Aharonot. «Uno a uno, todos los ministros europeos de Asuntos Exteriores han hablado con Ehud Olmert, primer ministro israelí, y con Tzipi Livni, ministra de Exteriores, para recomendarles que se despliegue una fuerza multinacional en el Sur del Líbano. Solo hay un pequeño problema: que para establecer una fuerza hacen falta soldados de otros países. Los alemanes han recomendado a los franceses; los franceses a los egipcios, y etc. etc.», analiza Barnea en uno de sus artículos. Tropas internacionales El periodista, como otros expertos -de los de verdad- en la zona, se han echado las manos a la cabeza con la «salida» programada en Roma, el pasado miércoles. Todos recuerdan que en los años 80, Beirut estaba llena a rebosar de tropas extranjeras: marines norteamericanos, la legión extranjera francesa, soldados italianos... En octubre de 1983, Hezbolá, en su primera operación, mató a 241 marines y a toda la estación de la CIA en Oriente Medio con ellos. Entonces Reagan retiró a sus tropas. Los demás le siguieron. No cabe duda de que Israel quiere la cooperación militar internacional en el Líbano. Unas fuerzas de interposición a la carta que hagan el trabajo sucio de desarmar a Hezbolá, guerrillas financiadas y teledirigidas por Irán, vía Siria. El Gobierno libanés no tiene medios para ello. En la coalición al mando del país existen las mismas divisiones que marcan su composición. Israel se fue del Sur del Líbano en mayo del 2000 porque no podía soportar más bajas, pero una cosa es mandar ministros de Exteriores, y otra es enviar tropas con experiencia en misiones como Afganistán o Irak. Por eso los expertos del Departamento de Estado proponen una reevaluación de las relaciones entre Washington y Damasco, ya que la ayuda iraní a Hezbolá debe necesariamente pasar por Siria. Por su parte, Arabia Saudí bendice el cambio de rumbo. Quieren formar una coalición suní prooccidental, junto con Jordania, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, para contrarrestar así los éxitos chiíes en Irán. El acercamiento entre Estados Unidos y Siria tendría un precio: los sirios deben parar las ayudas a Hezbolá, y la Casa Blanca tendría que presionar a Israel para sentarse a negociar sobre el Golán. En la agenda no está el día después del fin de las hostilidades, sino el día después del día después. Cientos de personas se manifestaron ayer frente a la residencia oficial del primer ministro, Tony Blair, en Londres para condenar la política del Reino Unido y Estados Unidos en Oriente Medio y pedir un alto el fuego inmediato entre Israel y la milicia libanesa Hizbulá. Un grupo de activistas encabezado por el político laborista Tony Benn -padre del actual ministro de Desarrollo y Cooperación Internacional, Hilary Benn-, hizo entrega de una carta suscrita por 8.000 personas en la que se pide al Gobierno que abogue por una tregua inminente. La manifestación en Londres coincidió con una rueda de prensa ofrecida en Washington por Tony Blair y el presidente estadounidense, George W. Bush, en la que ambos reiteraron que el cese de la violencia deberá esperar hasta que pueda garantizarse una «paz duradera». Con pancartas que rezaban «Manos fuera del Líbano», «Palestina libre» y «Alto el Fuego ahora», los manifestantes se congregaron frente a la valla del número 10 de Downing Street, entre fuertes medidas de seguridad. «Representamos a la mayoría de los británicos -dos tercios (según las encuestas)- y a todos los países del mundo que quieren un alto el fuego ahora, excepto Israel, Bush y Blair», dijo Benn. El veterano político, ministro de varias carteras en la década de los setenta, tildó de «escándalo» que aviones de EE.UU. cargados de misiles para Israel hicieran escala el pasado fin de semana en un aeropuerto escocés. Benn, de 81 años, también incidió en que, pese a lo que pretende, Blair «no tiene influencia alguna» sobre Bush, y la «única relación especial» que tiene EE.UU. es con Israel. Al mismo tiempo, Yasmeen Atauallah, de la Iniciativa para los Musulmanes Británicos, criticó que esos dos dirigentes digan que nada se conseguiría con una tregua inmediata. «Podría haber parado la masacre de más de 600 personas, prevenido la muerte de cuatro observadores de la ONU y evitado el bombardeo de la ayuda humanitaria de los Emiratos Arabes al Líbano», enumeró. Entre los gritos de los manifestantes, que se preguntaban «Bush y Blair ¿cuántos niños habéis matado hoy?», la activista recalcó que las acciones del Gobierno británico «no son en nuestro nombre».