La secretaria de Estado califica de «rocambolesca» la teoría de una invasión a la isla
Bush asegura que será el pueblo cubano quien decida su futuro
El presidente del Parlamento asegura que si EE.UU. entra en Cuba viviría un infierno peor que Irak
El presidente de EE.UU., George W Bush, aseguró ayer «que debe ser el pueblo cubano el encargado de decidir qué tipo de gobierno desea para su país». En una rueda de prensa ofrecida desde su residencia de verano en Crawford (Texas), el líder del partido republicano recalcó que «aunque desde mi Gobierno deseamos que la población de Cuba tenga la posibilidad de transformar la situación tiránica en la que viven en otro tipo de sociedad», la última palabra corresponde a los habitantes de la isla. «Una vez que la gente de Cuba haya decidido sobre su futuro, los cubanos americanos podrán resolver sus asuntos pendientes, pero lo primero es lo primero», refirió el ocupante de la Casa Blanca. Las palabras de Bush secundan unas previas de su secreta-ria de Estado, Condolezza Rice, quien el domingo apostó por un cambio democrático en Cuba sin intervenciones externas. A este respecto, Rice calificó ayer de «rocambolescas» las teorías que apuntan a una invasión de la isla por parte de EE.UU. Continúa la incertidumbre sobre la salud de Castro, quien la semana pasada cedió todos sus poderes como mandatario a su hermano Raúl, aduciendo una operación intestinal. «Juego de muchachos» La idea de la invasión de la isla fue contestada por el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, al decir que la resistencia armada en Irak a las tropas de EE.UU. sería «un juego de muchachos» en comparación con la que habría en Cuba. «El intento de paseo en Cuba (...) se les convertiría, desde el primer día, en un infierno», declaró. Sin embargo, añadió que «francamente» dudaba de que EE.UU. procediera en ese sentido. En su puesto en una semana Fidel Castro podría retomar el mando del país en una semana. Han pasado siete días desde que se dio a conocer la proclama por la que el presidente entregaba el poder, provisionalmente, a su hermano Raúl Castro, pero el interés por saber de su evolución y por los pasos que da el Gobierno interino cubano no decaen. El recién nombrado vicepresidente segundo de Cuba, Carlos Lage, anunció este lunes en Bogotá (Colombia), donde representa a su Gobierno en la toma de posesión del presidente de Álvaro Uribe, sostuvo que el líder cubano «sigue evolucionando favorablemente» y que podría reasumir «sus funciones en una semana». Lage, que es uno los seis hombres designados para desarrollar parte de las tareas llevadas a cabo por el mandatario, que el 13 de agosto cumplirá 80 años, explicó que «se encuentra bien atendido en un hospital» en Cuba, aunque no dio más detalles. Sin embargo, ante la insistencia de las preguntas sobre el estado de salud Castro, el tercer hombre en la jerarquía cubana fue tajante: «no vinimos a hacer un análisis de una historia clínica sino a la posesión del presidente Álvaro Uribe», dijo. El líder de la revolución fue sometido a una «complicada» operación intestinal el pasado lunes. El tema de su situación médica no ha dejado de ser noticia, aunque la confianza en que va mejorando va devolviendo las sonrisas en muchos rostros. El temor a que Estados Unidos aproveche el momento para invadir Cuba, ha movido a más de 400 personalidades de las artes y las letras a firmar un manifiesto en el que critican la política estadounidense hacia la isla y exigen de ese país el respeto hacia la soberanía de Cuba. El documento en apenas tres días, y a pesar de haber coindicado con fin de semana y con las vacaciones estivales, ha conseguido el apoyo de 8 premios Nobel, entre otros, José Saramago, (Portugal), Wole Soyinka, (Nigeria), Adolfo Pérez Esquivel (Argentina), Dario Fo (Italia), Rigoberta Menchú (Guatemala) y Desmond Tutu y Nadine Gordimer (Sudáfrica), destacaba el sacerdote católico belga Francois Houtart, que critica a la Iglesia desde posiciones de izquierda. El texto critica las declaraciones de funcionarios estadounidenses «cada vez más explícitas» sobre el futuro de la isla. Recuerda que desde la Casa Blanca se ha trabajado para «garantizar que la estrategia de la sucesión del sucesión del régimen de Castro no tenga éxito», así como el plan, con medidas secretas, aprobado por el presidente George W. Bush. «No es difícil imaginar el carácter de tales medidas y de la asistencia anunciada si se tiene en cuenta la militarización de la política exterior de la actual administración estadounidense y su actuación en Irak». Y concluye: «ante esta amenaza creciente contra la integridad de una nación, la paz y la seguridad en América Latina y el mundo, los abajo firmantes exigimos que el gobierno de los EE.UU. respete la soberanía de Cuba. Debemos impedir a toda costa una nueva agresión»..