El Gobierno israelí comunica que la lucha no acabará hasta las 7 de la mañana del lunes
Israel amplía su ofensiva a horas de que acabe la guerra en el Líbano
Olmert coloca a 30.000 soldados mientras la ONU votaba la resolución del alto el fuego

Soldados israelíes avanzan sobre el Líbano pocas horas antes de que entre en vigor el alto el fuego
Habrá alto el fuego, tal como manda la ONU, pero no hasta el lunes. Israel ya ha puesto fecha y hora al fin de la guerra. Fuentes políticas israelíes indicaron ayer que el alto el fuego entrará en vigor el lunes a las siete de la mañana en cumplimiento de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad y que las operaciones militares no se detendrán hasta ese momento a menos que el primer ministro Ehud Olmert ordene lo contrario. Hezbolá acata en cambio la resolución de la ONU. El líder del grupo chií libanés, Hasán Nasralá, se comprometió ayer a que, «en cuanto se fije una fecha», su movimiento cumplirá el alto el fuego establecido en la resolución 1701 del Consejo de Seguridad. Israel estudiará la resolución y adoptará una posición oficial al respecto durante el consejo de ministros ordinario que se celebrará hoy y aunque los dirigentes hebreos no están del todo satisfechos con la resolución se da por segura su aceptación. La oficina de Olmert ha decidido poner buena cara al mal tiempo y destaca como un «logro importante» para Israel que la resolución contemple el derecho a responder a cualquier ataque de Hezbolá, ya sea contra intereses israelíes o contra intereses judíos en todo el mundo. Medio centenar de helicópteros transportaron durante la tarde del sábado a un gran contingente de soldados hasta el río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera, en la mayor operación de este tipo desde la guerra de 1973. Simultáneamente un gran número de tanques cruzaron la frontera y largas columnas de soldados entraron en Líbano a pie o en vehículos blindados. El general Halutz confirmó que las fuerzas israelíes en ese país se han triplicado en menos de 24 horas, lo que significa que ahora hay más de 30.000 soldados en Líbano. Los dirigentes hebreos han adoptado finalmente los planteamientos del ministro Shaul Mofaz, que fue el anterior jefe del ejército, y que defendió la toma directa del Litani sin necesidad de avanzar lenta y paulatinamente por tierra hasta llegar al río. En el consejo de ministros del miércoles, cuando se aprobó llegar hasta el Litani, Mofaz dijo a sus colegas: «¿Qué queréis? ¿Llegar pronto al Litani? Pues ocupad el Litani en 48 horas, anunciad nuestra victoria y aislad el sur de Líbano. Y si lo deseáis cortad las conexiones entre el norte y el sur». Los combates en las poblaciones del sur continuaron ayer con gran intensidad. Los pueblos afectados por los enfrentamientos son los mismos que han sido testigos de duros combates durante las últimas semanas debido a la presencia de decenas de milicianos que hacen frente a millares de soldados. La lucha también fue intensa en otras localidades libanesas más norteñas conforme las tropas avanzaron y continuaba tras la caída de la noche. Mientras, los bombardeos de la aviación causaron la muerte a más de veinte civiles libaneses, quince de ellos en el pueblo de Rashaf, destruyeron dos plantas de energía eléctrica en Sidón y Tiro, la carretera entre Beirut y Damasco y varios edificios del sur de Beirut. Una guerra muy costosa Los milicianos operan con armas ligeras pero ocasionalmente utilizan misiles antitanque que causan un gran daño a las tropas israelíes. Hasta la caída de la tarde el ejército admitió que tenía en sus filas 70 bajas, heridos en su mayor parte. La invasión masiva de Líbano juega a favor de Israel puesto que le permitirá partir de una posición de fuerza cuando se proceda a aplicar la resolución 1701. La intención del ejército es ocupar la mayor extensión de territorio posible, para luego, durante la retirada, ir «limpiando las bolsas» de milicianos que hayan quedado aisladas en los pueblos cercanos a la frontera con el fin de «entregar una zona limpia al ejército libanés». Una circunstancia que puede haber influido en la actitud de Israel de facilitar la aprobación de la resolución 1701 es que el coste de la guerra -tanto económico como en víctimas- está siendo abultado para los parámetros aceptables en Israel. Además, la popularidad de Olmert va en picado.