El Ejército libanés vuelve al sur del país tras 40 años sin poner un pie allí
El Ejército libanés volvió ayer al sur del Líbano tras una ausencia de casi 40 años. Perdieron progresivamente el control de esa región a partir de 1968, primero en beneficio de los combatientes palestinos hasta la invasión israelí de 1982 y, luego, de las milicias chiíes que luchaban contra Israel hasta su retirada en el 2000. Los soldados libaneses tomaron ayer posiciones en unas 30 localidades, muchas de ellas cerca de la frontera con Israel. Mientras, las tropas hebreas se retiraron progresivamente de esa región, en el cuarto día de tregua con Hezbolá. El Ejército israelí entregó el miércoles la mitad de las zonas que ocupó en un mes de ofensiva a la Fuerza Interina de las Naciones Unidas (Finul), que se hará cargo del control del sur junto al Ejército libanés. Para ello la Finul será ampliada y se espera que los pri-meros nuevos efectivos lleguen al Líbano «a comienzos de la semana próxima», anunció el comandante de los cascos azules en el país, el general francés Alain Pellegrini. París aportará de momento 200 soldados. Pellegrini explicó que las fuerzas israelíes se retiran pro-gresivamente del sur de Líbano y cada sector se va entregando a la Finul, y seguidamente ésta traspasará el control al Ejército libanés, que tiene a 6.000 efectivos movilizados para esta primera fase del despliegue. Mientras, los países que participarán en la ampliación de la Finul, entre ellos España, se reunieron ayer en la sede de la ONU para hablar del mandato que tendría el contingente in-ernacional, las condiciones del despliegue de las tropas y en qué circunstancias les estaría permitido el uso de la fuerza. Al cierre de esta edición no había trascendido ningún resultado. Uno de los puntos de fricción era cómo enfrentarse a la negativa de Hezbolá a desarmarse. Numerosos países ya han expresado su rechazo a ser ellos los que obliguen a la milicia a entregar su arsenal. Incluso la propia secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, descartó ayer esa posibilidad. Un flujo constante y muy denso de refugiados, entremezclados con convoyes militares, se dirigía a sus casas en el sur. Hay un millón de desplazados.