Olmert, cercado por escándalos, renuncia a su plan de retirada de Cisjordania
El Gobierno israelí, criticado por los errores cometidos durante la guerra y afectado por los escándalos, corre el riesgo de desplomarse. Ya ni siquiera contempla su proyecto esencial: el plan de retirada unilateral en Cisjordania. Olmert admitió esta semana a ministros y dirigentes de su partido, Kadima, que era «ino-portuno» impulsar este plan de «reagrupamiento», y que el Gobierno daría prioridad a la reparación de los daños en el norte causados por la guerra. Esta fuente estimó que actual-mente hay pocas posibilidades de que la opinión pública acepte este plan, después de que Israel fuera el objetivo de cohetes disparados desde dos territorios de los que el Ejército israelí se retiró: el sur del Líbano (evacuado en mayo del 2000) y la franja de Gaza (en septiembre del 2005). Según el programa de Ol-mert, el gabinete israelí quería evacuar a 70.000 judíos que viven en colonias aisladas para reagruparlos en bloques de asentamientos que serían anexionados por el Estado he-breo y que estarían dentro de la «barrera de seguridad» que Israel edifica en Cisjordania. Paralelamente, la prensa, los analistas y buena parte de la clase política coinciden en que el Gobierno no tendrá ningún futuro si no saca conclusiones de la ofensiva y retoma la ini-ciativa en el plano político. Y es que todo suena a fracaso.