Diario de León

Dos cazas italianos obligan al aparato a aterrizar en un aeropuerto de Italia, donde se negoció

Un objetor turco secuestra un avión para pedir la ayuda del Papa

El secuestrador, que usó una mochila para asustar al pasaje, pide asilo político en Italia

El avión, en la pista aislada del aeropuerto de Brindisi, donde fue desviado

El avión, en la pista aislada del aeropuerto de Brindisi, donde fue desviado

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María Signo - corresponsal | roma
León

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Con la entrega a la policía italiana del secuestrador y la petición de asilo político se terminó una tarde de alerta y miedo en los cielos europeos tras el secuestro de un avión de las líneas turcas Turkish que cubría el trayecto entre Tirana (Albania) y Estambul. Según las primeras informaciones, eran dos los secuestradores y el motivo del secuestro, la protesta por el viaje del papa Benedicto XVI a Turquía el próximo 28 de noviembre. Más tarde se supo que el secuestrador era sólo uno, Hakan Ekinci, de 30 años y activista antimilitar declarado objetor de conciencia. En su mensaje, Ekinci solicitaba la ayuda del Pontífice para no volver a Turquía, donde debe cumplir el servicio militar. Con anterioridad había solicitado asilo político en Albania, donde residía y de donde ha sido expulsado al caducarle el permiso de residencia. El Boeing 737 en el que viajaban 107 pasajeros, en su mayoría albaneses, y 6 miembros de la tripulación, fue secuestrado a las 16.00 GMT mientras volaba en el espacio aéreo griego, según informó el director de las líneas aéreas, Candan Karlitekin, a la televisión turca Ntv. Según las autoridades turcas el secuestrador, que estaría desarmado, entró en la cabina de mando obligando al piloto a desviar su ruta mientras gritaba frases alusivas a Benedicto XVI. Tras comunicar al centro de control de Tirana lo sucedido, se procedió a la interceptación del aéreo por parte de cazas griegos e italianos. Fueron estos últimos quienes obligaron al piloto a aterrizar en el aeropuerto militar de Brindisi (sur de Italia) que fue inmediatamente cerrado al tráfico aéreo. Negociaciones Desde ese momento se iniciaron las negociaciones entre el secuestrador y las autoridades italianas y turcas. Hakan Ekinci desde los primeros momentos declaró su intención de entregarle un mensaje al Papa y siempre se mostró dispuesto a entregarse a las autoridades a cambio del asilo político, así como a liberar al resto de pasajeros. El portavoz de la sala de prensa vaticana, padre Federico Lombardi, comentaba la noticia del secuestro afirmando que habían sido alertados pero que esperaban más información sobre lo sucedido. Más tarde, fuentes vaticanas aseguraron que el viaje del Papa a Turquía, previsto para el 28 de noviembre, no sufrirá ninguna modificación y se desarrollará según el programa en el que se está trabajando actualmente. En el avión viajaban sobre todo ciudadanos de nacionalidad albanesa. Tan solo veinte pasajeros eran de otras nacionalidades aún por verificar. Durante el secuestro ninguno de los viajeros se percató de lo ocurrido ni tampoco el comandante dió explicaciones sobre el cambio de ruta y posterior aterrizaje en Brindisi. Así lo afirmó un diputado socialista albanés que se encontraba a bordo del avión y que estuvo en todo momento en contacto telefónico con un colega. Una vez liberados, los pasajeros fueron trasladados a la terminal del aeropuerto italiano. Según la televisión privada turca Ntv, en agosto Hakan Ekinci escribió una carta al Papa Benedicto XVI en la que se declaraba cristiano y en la que le exponía sus problemas en Turquía como objetor de conciencia. Según otras fuentes, Ekinci sería un desertor del ejército turco. Ahora, está detenido.

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