| Análisis | Un cambio de orientación |
Rice duda de que Corea del Norte haya prometido cesar las pruebas nuclearesRumordegolpe de estado
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, puso en duda la promesa, supuestamente hecha por el líder norcoreano, Kim Jong-il, a China, de no realizar nuevos ensayos nucleares, informó la agencia rusa Iterfax. «No estoy segura de que Kim lo haya dicho», dijo Rice a su llegada a Moscú al final de la gira durante la que ya visitó Tokio, Seúl y Pekín para buscar la aplicación firme de las sanciones de la ONU contra el régimen de Pyongyang. Fuentes diplomáticas afirmaron ayer que Kim en su reunión con el negociador chino, Tang Jiaxuan, habría prometido que su país no hará un nuevo ensayo nuclear y mostrado su disposición al diálogo con EEUU si Washington retira sus sanciones financieras unilaterales. Durante su vuelo de Pekín a Moscú, Rice también afirmó que China de ninguna forma ha dado a entender a Estados Unidos que Pyongyang se compromete a abstenerse de nuevas pruebas atómicas. Según la secretaria de Estado, Tang Jiaxuan no le dijo que el líder norcoreano «se haya disculpado por la prueba nuclear realizada». Un rumor no es una noticia. Hasta que ocurre. Y el rumor, desde hace ya unas semanas, es que se podría estar preparando un golpe de Estado en Irak. Ese golpe estaría inspirado, o al menos tolerado, por Estados Unidos y entronizaría una junta militar que, con un Ejército iraquí reforzado por antiguos oficiales baazistas, restablecería el orden por la fuerza. Incluso se ha insinuado el nombre del nuevo hombre fuerte: Iyad Alaui, el antiguo primer ministro. Hasta ahí la hipótesis. Lo que es seguro es que este verano el prominente líder suní (y antiguo baazista) Saleh al Mutlaq hizo una extraña gira por las capitales árabes en busca de apoyo para un «gobierno de salvación nacional» en Bagdad; que la CIA está dialogando con antiguos oficiales baazistas en Jordania, y que varios expertos en Oriente Medio (entre ellos, Anthony Cordesman y David Ignatius) han hablado del golpe como una posibilidad real. Real o no, el rumor indica al menos dos cosas seguras: el fracaso del actual Gobierno iraquí y el giro en la política exterior de Washington. Del Gobierno Maliki poco hay que decir: es un desastre. Cien iraquíes mueren al día en luchas sectarias que la policía chií no sólo no impide, sino que fomenta. La policía incluso tirotea al Ejército, dominado por los suníes. Maliki no puede de-sarmar a las milicias, porque él mismo debe su puesto al jefe de la más poderosa de ellas, Moqtada al Sadr, quien el viernes volvió a desafiar a Estados Unidos al tomar la localidad de Al Amara. Al Sadr ya ha desplazado completamente al moderado ayatolá Al Sistani como principal líder de los chiíes de Irak, y esto anuncia malos tiempos tanto para suníes como para norteamericanos. Esto nos lleva a los cambios en Washington. No es ningún secreto que los neoconservadores están en declive y que, ante las malas perspectivas de los republicanos en las elecciones, ganan fuerza los llamados «realistas». Estos son republicanos al estilo de Reagan, conservadores pero no mesiánicos, agrupados en torno al ex secretario de Estado James Baker, cuyo Irak Study Group (ISG) asesora directamente al presidente desde la primavera. El ISG contempla una retirada de las tropas (se dice que incluso ha discutido la posibilidad del golpe). Es a la luz de todo esto que quizá deberíamos contemplar la sorprendente declaración de Bush esta semana, comparando Irak y Vietnam. Estaríamos ante la misma forma de real politik que llevó a Nixon a abandonar Vietnam, tras repetir una y otra vez que no se retiraría.