Diario de León

Incendiados cuatro autobuses, uno de ellos tras ser conseguido a punta de pistola

Los violentos reviven los disturbios en barrios de París un año después

El primer ministro Villepin defiende las detenciones inmediatas y las sanciones ejemplares

Los agresores de un autobús en Nanterre permitieron bajar a los pasajeros antes de incendiarlo

Los agresores de un autobús en Nanterre permitieron bajar a los pasajeros antes de incendiarlo

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Esperanza Suárez - corresponsal | parís
León

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La tensión vuelve a instalarse en los barrios difíciles franceses. Hoy se cumple un año del inicio de los disturbios que tuvieron en jaque al país durante tres semanas y que acabaron con más de 10.000 coches incendiados después de que dos adolescentes murieran electrocutados al ocultarse en una estación eléctrica cuando huían de los agentes que llevaban a cabo un control en su barrio. El Gobierno francés promete mano dura para reprimir la violencia que empieza a desatarse de nuevo en los barrios periféricos contra policías y contra los autobuses urbanos. Asalto a mano armada Cuatro autobuses ardieron en la madrugada del miércoles al jueves con una «táctica de comando» hasta ahora inédita en estos ataques vandálicos. El incidente más grave ocurrió en la periferia parisina, entre Bagnolet y Montreuil, una zona que el año pasado permaneció tranquila durante los peores momentos de los disturbios. Diez hombres encapuchados y armados con pistolas obligaron al conductor y a los pasajeros a descender. Se llevaron el vehículo y, no muy lejos, le prendieron fuego. Otras dos acciones similares, pero sin armas, se produjeron cerca de la capital, y la cuarta, en Lyon. La policía cree que empieza a producirse un «efecto de mimetismo» con los autobuses como objetivo, porque «son mucho más espectaculares», dicen. De momento, lo que han conseguido es aislar los barrios: las líneas se desvían de las zonas peligrosas en cuanto anochece, según el acuerdo alcanzado ayer entre la empresa y los sindicatos. El primer ministro, Dominique de Villepin, eligió un suburbio parisino para enfatizar que los acontecimientos de estos días deben llevar a «detenciones inmediatas y sanciones ejemplares», porque no puede haber «zonas sin ley». También el ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, considera «inaceptable» lo ocurrido. Omnipresente el año pasado, ahora se ha alejado de la capital para evitar un aniversario del que no quiere oír ni hablar, según diputados de su partido. Y la situación se agrava porque el principal sindicato policial ha convocado movilizaciones para el 13 de noviembre después de haber hecho esta semana huelga de celo. Los policías quieren garantías para su seguridad después de la decena de agresiones que las patrullas han sufrido estos días. Los sindicatos se quejan de que las patrullas son incapaces de hacer frente a lo que califican de guerrilla urbana, y exigen más medios humanos y mate-riales. Ayer, el sindicato incitó a los agentes a no salir de las comisarías si no disponen de suficientes

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