Francia despliega 4.000 agentes para evitar nuevos disturbios

Familiares y amigos de los dos jóvenes muertos al huir de la policía, en la marcha de ayer
Entre repetidos llamamientos a la calma, los jóvenes de Clichy rindieron ayer homenaje a Zyed y Bouna, los dos adolescentes que hace un año murieron electrocutados huyendo de la policía. Ayer, fecha a la que el ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, se refiere como «seudoaniversario», se supo que once agentes podrían ser procesados por «no asisten-cia a persona en peligro». Las familias de los dos chavales encabezaron una marcha silenciosa que culminó con flores y plegarias en árabe y francés ante el transformador eléctrico donde el año pasado se dejaron la vida. Entonces los barrios se inflamaron de ira contra los policías que les trataron como a delincuentes: 24 días de violencia urbana con 300 edificios y 10.000 coches incendiados, además de 149 policías heridos y 3.200 detenidos. En Clichy-sous-Bois y el resto de los suburbios, la mayoría de la gente repite que «nada ha cambiado». El alcalde descubrió una placa y pidió tranquilidad a los jóvenes para que «Bouna y Zyed no hayan muerto por nada», tal y como proclamaban ayer los manifestantes. Pero por la tarde, dos encapuchados armados incendiaron un autobús en Blanc Mesnil, a las afueras de París, después de que el conductor y unos 15 pasajeros fuesen obligados a bajar del vehículo. La dirección general de la policía anunció que 4.000 policías se encargarían de garantizar la seguridad de los ciudadanos en los barrios franceses potencialmente conflictivos durante la noche de ayer.