Diario de León

Irak relaja el toque de queda tras la sentencia de muerte contra Sadam

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agencias | bagdad
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El Gobierno iraquí relajó ayer el toque de queda impuesto en Bagdad y en dos provincias vecinas, Diyala y Salahedín, para prevenir una escalada de violencia tras la condena a muerte de Sadam Huseín, mientras la mayoría chií daba rienda suelta a su alegría frente a las protestas suníes. Pese al toque de queda, dece-nas de ciudadanos de Salahedín, considerado uno de los feudos de la insurgencia suní, salie-ron a las calles para protestar contra la condena a Sadam a morir en la horca. En Baquba fallecieron dos personas tras dispersar la policía a tiros la protesta. Sin embargo, el toque de queda ha logrado reducir la violencia en Bagdad y Diyala en comparación con días anteriores a la lectura del fallo contra el ex dictador y siete de sus antiguos colaboradores. No obstante, los analistas árabes predicen que en breve habrá una reacción violenta por parte de la insurgencia, tanto ahora como cuando Sadam sea ahorcado, si bien este efecto será pasajero. El equipo defensor del depues-to presidente anunció ayer que recurrirá todas las condenas pronunciadas el domingo por el Tribunal Especial de Irak. Según explicó Jalil al Duleimi, jefe de la defensa, recurrirán los fallos «pese a que no reconocemos la legitimidad del tribunal» que sentenció a muerte a Sadam Huseín y a sus colaboradores Barzan al Tikriti y Awad Ahmed Al Bander. Duleimi detalló que la ape-ación tardará varios días ya que la defensa no ha recibido todavía «el escrito del fallo de la corte», debido al «deliberado retraso» del tribunal. «Esto no ocurrirá en menos de cinco días, el tiempo que nos dijeron que pasaría hasta que pudieran entregarnos la sentencia», agregó. Según la legislación iraquí, el veredicto puede ser apelado durante los 30 días posteriores a que se haga público. Duleimi mostró su desconfianza en la utilidad del recurso, ya que «no fructificará porque el juicio y la sentencia se hicieron para servir a objetivos políticos» y no en base a la justicia. El primer ministro británico, Tony Blair, aliado de Estados Unidos en la invasión de Irak que llevó a la caída del régimen dictatorial, reiteró ayer en Londres su oposición a la pena de muerte, «sea la de Sadam Huseín o la de cualquier otro». Estimó sin embargo que su condena «nos recuerda claramente» la «barbarie» de su régimen. Los ministros de Exteriores de Francia e Italia aseguraron ayer que la Unión Europea pedirá a las autoridades de Irak que no ejecuten la sentencia de muerte . Mientras los aliados de Bush, en Japón y Australia, elogiaban la sentencia judicial, los gobernantes árabes mantenían un «espeso» silencio, sólo per-turbado por voces opositoras como los Hermanos Musulmanes que advirtieron que es un mensaje a los gobernantes árabes para que «acepten más condiciones y dictados estadounidenses». Sadam volverá hoy a ocupar el banquillo de los acusados en el juicio por genocidio contra la población kurda (1987-88). Un nuevo capítulo de una larga historia.

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