John Bolton puede convertirse en la segunda víctima política de los comicios, tras Rumsfeld
Bush se enfrenta a los demócratas al imponer al embajador en la ONU
El presidente quiere impulsar su agenda en el Congreso antes de que la oposición tome las riendas

Bolton es embajador interino porque ni con los republicanos logró ser ratificado en el Senado
Las promesas hechas por George W. Bush para trabajar de forma constructiva con los demócratas ahora que dominan el Congreso podrían no ser más que un brindis al sol. Tan sólo un día ha bastado para dudar de la buena disposición de la Casa Blanca. John Bolton, embajador de EE.UU. en la ONU, sería tan solo la punta del iceberg. Tras dos días de reuniones con los líderes demócratas en el Congreso, Bush reiteró su voluntad de dejar atrás sus diferencias y trabajar conjuntamente para sacar adelante al país. Buenas palabras que de momento no se traducen en hechos, por lo menos si se tiene en cuenta que el Gobierno ha vuelto a presentar la candidatura de Bolton para que sea ratificado en su puesto por el actual Senado -en manos re-publicanas- antes de que los demócratas tomen el poder en enero. Según diversas fuentes, el mandatario está instruyendo a su partido para intentar aprobar iniciativas claves de su agenda antes del relevo. Bolton fue nombrado emba-jador ante las Naciones Unidas directamente por Bush en marzo del 2005, usando una potestad presidencial especial después de que su candidatura fuera rechazada por el Senado, entonces dominado por los republicanos. La Cámara Alta dudó entonces de la idoneidad de Bolton para ocupar el cargo, teniendo en cuenta sus duras críticas anteriores a la ONU. La más famosa, cuando dijo años atrás que si desaparecieran 10 pisos del cuartel general del organismo en Nueva York apenas se notaría la diferencia. El rechazo del Senado provocó que Bolton ocupe durante todo este tiempo su cargo de forma interina, a falta del visto bueno de la Cámara alta, algo que parece bastante lejano. Según adelantó el jueves el senador demócrata Joseph Biden, quien presidirá el Comité de Exteriores encargado de la este proceso, la nominación de Bolton «no va a ninguna parte». «Nunca ví un gran entusiasmo, empezando por la banca republicana. En la nuestra, no hay ninguno» para ratificarle, señaló. Así Bolton se convertiría en la segunda víctima política de los comicios, tras la dimisión de Donald Rumsfeld. Por su parte, el portavoz pre-sidencial, Tony Snow, defendió que la Casa Blanca haya presentado de nuevo la candidatura de Bolton. «No creo que se tenga que tomar esto como una provocación», respondió a las críticas demócratas que ven este episodio como un desafío. Snow subrayó el buen hacer de Bolton ante la ONU. «La cuestión es, ¿qué queja hay con un hombre que ha tenido tanto éxito?», señaló citando su trabajo en crisis como Corea del Norte o Irán.
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Redacción