CRÓNICA DAVID BERIAIN
Los talibanes, en la cima del poder
13 DE NOVIEMBRE del 2001. Los talibanes pierden Kabul. Los bombardeos norteamericanos allanan el camino a la Alíanza del Norte hasta la capital afgana, que cae sin lucha. Gulbuddin Hekmatyar, antiguo héroe de la yihad contra los soviéticos, señor de la guerra y maestro en el arte de cambiar de bando, profetiza: «Esta guerra no ha acabado, aun si los talibanes capitulan en todas las grandes ciudades. Se lanzaran a una guerra de guerrillas», advirtio. Cinco años después las palabras del que hoy es uno de los mejores aliados de los talibanes resuenan como una advertencia que la co-munidad internacional no quiso oir, pero que ahora se ve obligada a enfrentar. Los talibanes estan en el punto mas algido de su poder desde entonces. En el este y en el sur, en provincias como Helmand, Kandahar, Uruzgan y Kunar tienen en jaque a las fuerzas de la Otan. Diario de León recogió testimonios de combates en los que los insurgentes y las tropas internacionales se disparaban a no más de quince metros de distancia. Un piloto británico contó que sus compañeros peleaban tan cerca de los talibanes que, cada vez que lanzaba una bomba para cubrirles, rezaba para no matar a alguno de los suyos. La situación en el sur ha llegado a tal punto que el pasado 17 de octubre, las fuerzas británicas decidieron retirarse de uno de los distritos de Helmand y dejar su control en manos del consejo de ancianos. Lo único que consiguieron fue aumentar la sensación de que las fuerzas internacionales no consiguen imponerse. La alíanza de los talibanes con Hekmatyar ha sumado el dinero proveniente de Irán al que los talibanes ya recibían desde Pakistán y otros países musulmanes. Y eso es algo que los españoles deberían tener muy en cuenta, ya que en Farah, al sur de la zona de responsabilidad española, los hombres de Hekmatyar son tan o más influyentes que los propios talibanes. Diario de León pudo confirmar que los ataques en esa zona se pagan en dinero iraní, cuando el año pasado se hacían con paquistaní. El Ejército Nacional Afgano está peor armado, peor pagado y mucho menos motivado. Quizás el mejor resumen de la situación lo hacía un representante de la embajada española. «Estamos en un momento clave. La gente ve el avance de los talibanes y está esperando para elegir su bando», comentó.