El terrorista se lanzó contra el primer vehículo español e hizo explotar su carga antes de tiempo
Los talibanes reivindican la acción suicida que hirió a dos españoles
Un terrorista suicida lanzó ayer su coche con explosivos contra un convoy de la Brilat que patrullaba por el distrito afgano de Shindand, 120 ki-lómetros al sur de la base de Herat. Javier García Crespo, un cabo gallego de 26 años natural de Barro, resultó heri-do leve. Sufrió quemaduras de segundo grado en la cara. Los médicos también atendieron a un segundo soldado gallego, José Ángel González Núñez, de 21 años y natural de Marín, que tenía algunos cortes menores. Los otros 45 soldados que iban en ese convoy salieron ilesos. Según pudo saber este periódico, el portavoz de los talibanes, Qari Yusuf Ahmadi, llamó inmediatamente a varios periodistas locales y se responsabilizó del atentado suicida, el primero que sufren las tropas españolas en Afganistán. Sin embargo, Ahmadi afirmó que el convoy atacado era norteamericano. No es la primera vez que los talibanes atacan a los españoles creyendo que se trata de nortea-mericanos. Pasó lo mismo con el atentado que costó la vida al paracaidista español Arnaldo Hernández Seminario en la provincia de Farah el 8 de julio. Tampoco son los talibanes los únicos que confunden a unos y a otros. El jefe del distrito de Shindand, Mohamed Naím, in-formó a los periodistas de que el ataque de ayer era contra tropas de Estados Unidos. El atentado se produjo a las 13.30. Un convoy con ocho vehículos de la Brilat patrullaba junto al Ejército afgano por los alrededores de Shin-dand. Aquella es una zona caliente, ya que hace apenas quince días estalló una ola de violencia tribal que mató a 30 personas. Entre ellos murió el gran aliado de los españoles en la zona, Amanullah Khan, que había frenado el avance de los talibanes hacia Herat. El convoy estaba formado por siete blindados BMR y un Vamtac, un todoterreno fabricado por la firma gallega Uro. Los españoles pasaban por la aldea de Aziz Abot, cerca del aeropuerto de Shindand. El suicida, que conducía un Toyota Corolla, se lanzó de frente contra el BMR que encabezaba la patrulla. El insurgente hizo explotar la carga antes de tiempo, justo en-frente del vehículo español. La deflagración fue potente, pero la protección del blindado hizo su trabajo. Resistió el impacto de la metralla y sólo sufrió daños en un rueda. La bola de fuego que originó la explosión lamió la parte delantera del vehículo y se coló por algunas de las rendijas. Ahí Crespo se llevó la peor parte, porque como conductor del BMR, era el que iba en la parte delantera y el chorro de calor le quemó en la cara. Los sanitarios le atendieron sobre el terreno y fue rápidamente evacuado a la base, donde permanece fuera de peligro. Los equipos de explosivos examinaron el lugar en busca de más bombas y encontraron los restos del cuerpo despedazado del suicida en el coche. Susto en las familias La madre del joven de 26 años, María del Carmen Crespo Gándara, confirmó por teléfono desde su domicilio en Porráns (Barro) que pudo hablar con su hijo y que éste le dijo que se encontraba bien. La mujer no quiso realizar ningún comentario: «Ni siquiera quisimos saber cómo había ocurrido». El otro herido, el marinense José Ángel González Núñez, de 21 años, se comunicó ayer por la tarde dos veces con su familia, según explicó su padre. Éste señaló que sus parientes estaban «tranquilos» porque el joven les había dicho que sólo tenía «unas heridas leves, pero nada más». Su progenitor desconocía ayer si su hijo adelantaría su regreso a España y admitió estar pendiente de las informaciones de los distintos medios para conocer mejor lo sucedido.