Tanto Rodríguez Zapatero como Tony Blair se oponen a ponerle freno a las negociaciones
Bruselas propone que se congele el proceso de adhesión turca a la UE
Quiere cerrar todas las conversaciones en 35 temas hasta que Ankara abra sus puertas a Chipre El conflic

El comisario de Ampliación de la Unión Europea, Olli Rehn antes de la ruede de prensa sobre Turquía
La Comisión Europea propuso ayer a los socios europeos que levanten el pie del acelerador de las negociaciones con Turquía y que no vuelvan a pisarlo hasta que el Gobierno de Ankara dé muestras de su disposición a reconocer a Chipre, abriendo sus puertos y sus aeropuertos al tráfico de ese país. La medida, que afectaría a ocho de los 35 capítulos en los que está dividida la primera ronda de conversaciones para la adhesión de Turquía, deberá ser ratificada por los Veinticinco a mediados del mes que viene. El primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, respondió advirtiendo de que se trataría de una decisión «inaceptable» que pondría muy cuesta arriba las relaciones entre su país y la UE, y, por extensión, la continuidad del proceso de adhesión. El comisario de Ampliación, el finlandés Olli Rehn, compareció ayer ante los medios para anunciar que el Ejecutivo comunitario no veía otra salida que congelar las negociaciones ante la negativa turca a avanzar en la normalización de la situación con Chipre. «El proceso seguirá adelante, pero a un ritmo más lento», dijo Rehn para explicar la propuesta del Colegio de Comisarios, adoptada después de que la Presidencia finlandesa constatara la imposibilidad de seguir adelante tras la última reunión con los turcos, celebrada el pasado lunes. Problema chipriota Desde que ambas partes decidieron hace un año empezar a negociar la incorporación de Turquía, la cuestión chipriota ha sido el principal obstáculo, especialmente por la negativa turca a cumplir el protocolo de libre comercio. El Gobierno turco alega que la Unión aún mantiene un severo embargo comercial que mantiene aislado al norte de la isla, ocupado por su Ejército desde 1974. Precisamente, lo que Bruselas propone es congelar las conver-saciones sobre aquellos temas que tienen que ver directamente con el protocolo: libre circulación de mercancías; derecho de establecimiento de sociedades y libertad para prestar servicios; bancos y servicios financieros; agricultura y desarrollo rural; pesca; política de transporte; unión aduanera, y relaciones exteriores. Además, quiere que ninguno de los otros 26 restantes -hasta ahora sólo se ha cerrado el de ciencia e investigación- se dé por terminado si Turquía no flexibiliza su postura. «No cumplir las obligaciones, tiene consecuencias», advirtió el comisario Rehn, quien, pese a todo, no tendrá fácil que todos los socios, entre ellos España y Reino Unido, acepten su propuesta. De hecho, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer en Riga durante la cumbre de la OTAN, que España quiere dejar «la puerta abierta» a Turquía, al igual que Tony Blair, quien consideró «un error» la declaración de la Comisión y quien insistió en que la Unión debe buscar una solución incluso antes del Consejo de diciembre.