Nueve miembros de Scotland Yard viajan a Moscú para un interrogatorio
El caso Litvinenko deja tocadas las relaciones rusas con Inglaterra
Blair anuncia un plan polémico con el fin de modernizar la fuerza militar para la disuasión nuclear

El ex espía ruso, Litvinenko en su ingreso por envenenamiento
El caso Litvinenko se convirtió ayer en una investigación y entramado político internacional con la visita de agentes de Scotland Yard a Moscú, la colaboración del FBI y el informe del ministro del Interior, John Reid, a sus homólogos de la UE. Mientras, el Kremlin advirtió a Londres que el caso está dañando sus relaciones diplomáticas. Los nueve agentes que viajaron ayer a Moscú interrogarán a los tres rusos con los que se reunió Litvinenko el 1 de noviembre, día en que comenzó a sentir los síntomas del envenenamiento. Se trata el ex agente del KGB Andrei Lugovoi y los empresarios Dmitri Kovtun y Vyacheslav Sokolenko. Además, el FBI colaborará con Scotland Yard en las investigaciones a un ex ex espía ruso que vive cerca de Washington. Para muchos las evidencias con-ducen al Kremlin. «Es este constante colocar al Gobierno ruso y el presidente Vladimir Putin como el cerebro del asesinato lo que está dañando las relaciones entre Rusia y Gran Bretaña», declaró el ministro ruso de Exteriores, Sergei Lavrov, quien agregó que «inflar una campaña sobre la participación de funcionarios rusos es inaceptable, y eso por supuesto es un golpe para nuestras enturbia las relaciones». Por otra parte el primer ministro británico, Tony Blair, anunció ante el Parlamento la intención de su Gobierno de construir una nueva generación de submarinos portadores de misiles nucleares y dijo que no puede descartarse la posibilidad de futuras amenazas atómicas para Gran Bretaña y el mundo. Reducir ojivas nucleares En un intento de calmar a quienes acusan a Gran Bretaña y a otros miembros del club atómico de incumplir sus obligaciones internacionales de desarme, Blair dijo que el número total de ojivas se reducirá en un 20 por ciento: de las doscientas actuales a un máximo de 160. La nueva flota de submarinos nucleares, que sustituirá a los cuatro de la actual clase Vanguard y que en un futuro podría igualmente reducirse a tres unidades, servirán para disuadir a estados que representen una amenaza grave para los «intereses vitales» del Reino Unido, dijo Blair. Blair, que citó concretamente los planes nucleares de Corea del Norte o Irán, se refirió al peligro de países inestables.