La ministra de Defensa tuvo que retirarse protegida por escoltas tras ser agredida
Multitudinario funeral a Pinochet, y sin cortejo como fue el de Allende
El nieto, capitán del Ejército, defendió antes sus superiores el golpe de Estado dado por su abuelo.

Después de que unas 40.000 personas desfilasen ante el féretro, las exequias del ex dictador chileno Augusto Pinochet concluyeron ayer sin cortejo fúnebre, en simbólica coincidencia con las que hace 33 años tuvo el presidente Salvador Allende. Los restos del militar fueron llevados en helicóptero hasta cerca de Viña del Mar -Allen-de fue enterrado en secreto en Viña-, para ser incinerados. Antes se ofició una misa y tuvo lugar una ceremonia en la Escuela Militar de Santiago. Varios discursos dieron rienda suelta a la defensa del golpe del 11 de septiembre de 1973, que dejó más de 3.000 muertos o desaparecidos. «Arquitecto del nuevo Chile», «gran estadista», «uno de los líderes más promi-nentes de su época», «visionario y gran patriota», fueron sólo algunos de los calificativos dedicados al ex dictador. Insultada y agredida La ministra de Defensa, Viviane Blanlot, única representante del Gobierno en los actos, fue recibida con insultos. Estuvo sentada cerca de los familiares de Pinochet que habían dicho que su presencia no era deseada. Durante el oficio religioso, sólo la hija menor del fallecido, Jacqueline, le estrechó la mano. Antes, se reunió con Lucía Hiriart, la viuda, pero fue insultada y agredida por pinochetistas y debió retirarse anticipadamente del funeral protegida por escoltas. En el recinto había unas 7.000 personas y varias miles más, en el exterior. «Dejemos a la historia un examen objetivo y justo respecto a su protagonismo en los sucesos políticos, económicos y sociales» en los que participó, dijo el comandante en jefe del Ejército, Óscar Izurieta. Añadió que «la situación de los derechos humanos constituye el aspecto más controvertido de su gestión». La hija mayor, Lucía Pinochet Hiriart, reivindicó el golpe de Estado que encabezó su padre y fustigó a la prensa internacional por mostrar una imagen errónea del militar. Pero fue el duro discurso del nieto, el capitán de Ejército Augusto Pinochet Molina, vestido de cadete, el que más impactó. En presencia de sus superiores jerárquicos, alabó a su abuelo por derrotar «el modelo mar-xista, no mediante el voto, sino más bien, derechamente por el medio armado». «Como ministra de Defensa tengo que decir que no es aceptable que un oficial en servicio activo pronuncie un discurso público de carácter político y además denoste a poderes del Estado», dijo Blanlot. «Por lo tanto, condeno esta actitud y espero que el Ejército tome las medidas que corresponde en estos casos», subrayó. Mientras, más de dos millares de personas se congregaron en la Plaza de la Constitución, en un ambiente festivo ante el monumento al extinto presidente Salvador Allende. Un país, dos caras bien diferentes «La decisión más difícil del general Pinochet fue asumir, ante una gravísima crisis, la responsabilidad de conducir el Estado» ÓSCAR IZURIETA Comandante en jefe del Ejército