La sentencia también se aplicará a su hermanastro y al ex presidente del tribunal revolucionario
El ex dictador Sadam Huseín será ejecutado en el plazo de un mes
El ex dictador iraquí Sadam Huseín será ejecutado en los próximos 30 días por crímenes contra la humanidad, después de que el tribunal de apelación ratificara ayer la condena a muerte emitida por el Alto Tribunal Penal de Irak. «A partir de mañana (por hoy) la sentencia se podría aplicar en cualquier momento», anunció el juez Arif Shaheen, miembro del tribunal de apelación, tras confirmar que la sentencia fue ratificada y no puede ser recurrida. El hermanastro de Sadam Husein, Barzan al-Tikriti, ex jefe de los servicios de información, y el ex presidente del tribunal revolucionario, Awad al-Bandar, también condenados a muerte, serán igualmente ejecutados. El ex dictador fue condenado el 5 de noviembre a morir en la horca por su papel en la matanza de 148 chiíes de la aldea iraquí de Dujail, en represalia por un atentado fallido contra el convoy en el que viajaba en 1982. Sin indulto Según la ley iraquí, una sentencia a muerte, una vez confirmada en apelación, no puede ser recurrida de nuevo y se debe llevar a cabo en el plazo de un mes. Juhi aseguró que nadie puede indultar a Sadam. «En virtud del artículo 37 de la Constitución iraquí, y según el artículo 27 de la ley que instituye el Alto Tribunal Penal iraquí, ninguna instancia, ni siquiera el presidente de la República, puede conmutar la pena de un condenado por crímenes internacionales», recordó Juhi. «Esto se aplica al ex presidente Sadam Huseín, que fue reconocido culpable de crímenes contra la humanidad», subrayó. El abogado del presidente derrocado, Jalil Dulaimi, afirmó que la decisión del tribunal era «previsible», y denunció de nuevo lo que a su juicio es un proceso «político». El ex dictador Sadam Huseín está siendo juzgado actualmente junto con otros seis ex dirigentes de su régimen por haber ordenado y ejecutado las campañas militares de Anfal, en el Kurdistán, entre 1987 y 1988 que, según la acusación, acabaron con la vida de 180.000 ciudadanos kurdos. Nuevo atentado Entretanto, Bagdad volvió a ser ayer blanco de cuatro atentados que dejaron 49 muertos y un centenar de heridos. Al menos 20 personas murieron y 35 resultaron heridas al estallar por la noche un coche bomba cerca de una mezquita sunita en el barrio Adhamiya, de mayoría suní, según fuentes médicas y de seguridad. A media mañana tres coches bomba estallaron en una de las principales avenidas del barrio mayoritariamente chií de Al Bayiha, muy frecuentado a esa hora del día. Veinticinco personas perdieron la vida y más de 70 sufrieron lesiones. Poco después una bomba hizo explosión en un bazar del céntrico barrio de Al Sharji, en la ribera oriental del río Tigris. Cuatro personas murieron y otras 15 resultaron heridas en el atentado. Los atentados suicidas o los perpetrados con artefactos explosivos se han convertido en algo muy habitual en la capital del país, Bagdad. Cadáveres en las calles Junto con estos sangrientos atentados, la capital iraquí sufre a diario ataques de mortero, combates entre grupos armados y secuestros de naturaleza confesional, muchos de los cuales no llegan a figurar en las estadísticas oficiales. El caso es que decenas de cadáveres, a veces mutilados y con signos de haber sido torturados, aparecen cada día en las calles de la capital. Ayer las fuerzas de seguridad encontraron 41 cadáveres en la capital. Entretanto, grupos insurgentes sunitas y milicias armadas chiíes siguen enzarzados en luchas intestinas por el control en todos los aspectos de determinados barrios de la capital.