Diario de León
Publicado por
ENRIQUE VÁZQUEZ 1397124194
León

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LA EJECUCIÓN de Sadam Husein ha provocado la previsible riada de declaraciones favorables, críticas o de repulsa y, principalmente, rituales: la oposición general, de principio, a la pena de muerte, sirve el menú fácil de confirmar la magnitud de sus crímenes y, al tiempo, el imperativo moral de perdonarle la vida. Otros, pocos, han ido crudamente a valorarlo como lo que también, y principalmente, es: un hecho político inseparable del conflicto civil, comunitario y militar que inunda de sangre el país y la región. Y puede decirse que Irán es el ganador en la primera manga: ¡ha coincidido con Israel en aprobar la ejecución! Pero, claro está, por razones opuestas. El viceministro israelí de Defensa, Ephrain Sneh, lo dijo ayer con claridad: «temo que Irán se consolide en Irák, tanto en las regiones chiíes del sur y centro del país como en el gobierno central» ( ) «debe preocuparnos mucho lo que se avecina». Sadam, en efecto, había sido percibido a menudo como una muralla contra el auge chií expresado por el triunfo de la revolución joeminista en Irán (1979) y el Irán pasa por ser la única amenaza existencial para el Estado judío. Poco después, Irak invadió Irán sin pretexto alguno y la acción fue cubierta con un río de armas y dinero de los países árabes sunníes, sobre todo las monarquías del Golfo, y la protección política de Occidente. En Irán aún no han olvidado que Washington y sus socios se las ingeniaron durante años para impedir que el Consejo de Seguridad condenara la invasión. De entonces, del periodo de alianza de facto con los norteamericanos y el campo sunní conservador, data la fotografía de un enviado de los Estados Unidos a Bagdad, recibido con gran apretón de manos por el dictador. Se llamaba Donald Rumsfeld y negociaba con Bagdad con plenos poderes como embajador especial del presidente Reagan. Todo cambió más tarde. Sadam, cercado por las sanciones de la ONU tras su desdichada - e incomprensible - aventura kuwaití, giró hacia un anti-americanismo de manual y pasó a ser un aliado estricto de la resistencia palestina y a subrayar su conducta, entre ciertas alusiones religiosas sobrevenidas, con un discurso duramente anti-sionista. El general Sneh tiene razones para decirse preocupado. Ayer corría por los territorios ocupados, y lo recogía el diario israelí «Haaretz», que las últimas palabras de Sadam habían sido estas tres: «Palestina es árabe» algo que también creen, y ese es el problema en términos geopolíticos, los chiíes que están en el gobierno iraquí y sus aliados iraníes de mañana por la mañana.

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