EE.UU. vuelve a fijarse en Somalia
Los norteamericanos repiten en el Cuerno de África los errores de Irak y Afganistán. Aliados dudosos y peor inteligencia
Los somalíes habrán recibido con una sonrisa la decisión de su Gobierno provisional de declarar un toque de queda permanente. Hace al menos 17 años que toda Somalia se encuentra ya bajo una especie de toque de queda informal impuesto por las distintas facciones y milicias. Durante todos esos años los «señores de la guerra» se repartieron a tiros el territorio, hasta que los empresarios de Mogadiscio, hartos de la falta de seguridad, armaron su propia milicia, la Unión de Tribunales Islámicos (UTI). Hicieron un buen trabajo. Ahora resulta que demasiado bueno: volvía a imperar la ley, pero era la ley islámica. Se ha repetido, pues, la historia de Afganistán y los talibanes. Y, por lo que parece, EE.UU. está dispuesto a repetir también los mismos errores de Afganistán. De momento, ya ha apoyado la ofensiva del Gobierno provisional contra la UTI. Además, atemorizado por rumores de «miembros de Al Qaida» infiltrados en Somalia, ha decidido crear un nuevo comando militar para África (AFCOM). El bombardeo de hace unos días, en el que los norteamericanos atacaron supuestos objetivos terroristas, no será, seguramente, el último. Es muy improbable, sin embargo, que los norteamericanos, que cuando oyen hablar de Somalia se acuerdan de la película Black Hawk derribado, vuelvan a poner el pie allí. De momento, han decidido valerse del Ejército etíope, que es el que permite al Gobierno de transición hacerse la ilusión de que manda algo. El problema es que a Etiopía no le conviene una Somalia estable, sino todo lo contrario (ha librado ya tres guerras contra ella por el desierto del Ogadén), lo que no es la me-jor actitud para una fuerza de paz. Los etíopes cristianos, odiados por los somalíes musulmanes, no son tampoco una buena propaganda para el Gobierno provisional, el cual, a su vez, tampoco tiene interés en un arreglo negocia-do con la UTI, como sería de desear. Han visto que jugando la carta del «santuario de Al Qaida» pueden aislar a sus enemigos, con los que man-tienen diferencias de clan más que políticas. Lagunas de información ¿Es así? ¿Existen operativos de Al Qaida en Somalia? La CIA no tiene agentes allí. Las informaciones proceden del servicio de inteligencia etíope, que no está precisamente entre los más respetados del mundo ni parece demasiado imparcial en este caso. No sólo se repite Afganistán, también se repite Irak. Esta necesidad de tener mejor información acerca de un área olvidada por todos sería lo que explica en parte la creación de AFCOM, así como posiblemente la preocupación de Washington por la presencia cada vez más palpable de China en el continente africano (el 30% del petróleo que consumen los chinos procede ya de ahí). Que la misión de AFCOM vaya precedida de un bom-bardeo a ciegas sobre una ciudad miserable no parece, sin embargo, el mejor de los augurios.