La revista, «Nichane» en la que trabajaban fue cerrada por presiones
Juzgana dos periodistas en Rabat por ofender al islám con chistes
El director y una colaboradora se juegan la inhabilitación profesional de por vida Mahoma y una cámara oculta

Portada de la publicación que ha sido clausurada por unos chistes
Hoy se dará a conocer el veredicto del Tribunal Penal de Casablanca al encuentro del director y una colaboradora de la revista Nichane , Driss Ksikes y Sanâa Al Aji, por «atentar contra la religión islámica» y por «publicación y distribución de escritos contrarios a la moral y a las buenas costumbres». Ksikes y Al Aji se arriesgan a penas que oscilan entre los 3 y los 5 años de prisión, una multa de hasta 100.000 dirhams (unos 9.200 euros) y la inhabilitación de por vida para ejercer el periodismo, tras la publicación, el pasado 9 de diciembre, de un dossier titulado «Chistes: así se ríen los marroquíes de la religión, del sexo y de la política». En lo que muchos han califi-cado de «intolerable ingerencia del Ejecutivo en los asuntos de la justicia», el Gobierno prohibió la distribución de la revista el pasado 20 de diciembre, tras las presiones ejercidas por amplios sectores del islamismo marroquí y de varios estados islámicos, con Arabia Saudí y Kuwait a la cabeza. «Después de la reacción oficial condenatoria en el asunto de las caricaturas del profeta Mahoma y con la coacciones de fondo que ha habido, el régimen no ha tenido otra salida», confiesa un periodista de un diario próximo a palacio. Sin embargo, si nos atenemos al desarrollo del juicio, el Islam ocupa un segundo plano en este caso, ya que han sido las supuestas críticas vertidas contra la institución monárquica las que han centrado buena parte de las sesiones. «El objetivo del dossier era analizar los chistes consagrados a algunos de los temas tabú de nuestra sociedad», afirma Ahmed Reda Benchemsi, propietario de Nichane y director del semanario francófono TelQuel . Para Driss Ksikes, «atacándonos el Gobierno ataca a toda un pueblo que es, en definitiva, quien ha inventado y vehiculado estas historias que nosotros simplemente recogemos». «La amplitud dada a esta situación es desmesurada y esta decisión nos expone a las iras de los extremistas», denuncia el director del semanario. Por si acaso, la dirección de Nichane ha presentado sus disculpas, señalando que en ningún momento pretendían herir ningún tipo de susceptibilidad. Las muestras de solidaridad para con la publicación han sido múltiples y variadas, tanto a nivel internacional como en el interior del reino alauí. En Marruecos, si bien todos coinciden en condenar los delitos de prensa, no han sido pocos los que consideran que Nichane se ha pasado de la raya. «La libertad de expresión no puede ser absoluta en un contexto cultural, social y religioso como el marroquí», advierte Fadel Agoumi, director del semana-rio La Vie Eco . Y es que, como asegura el ministro de Comunicación, Nabil Benabdellah, «el periodismo aquí solo puede ejercerse dentro del necesario respeto de las reglas éticas y de los valores fundamentales que atraviesan a nuestra sociedad, sabiendo que hay sujetos que no se pueden tocar».