Abordaba de madrugada su informe sobre la Unión con el nivel de apoyo por los suelos
Bush viste su discurso de medidas sociales para salvar el plan iraquí
Promete más cobertura sanitaria y menos consumo de gasolina para ganar el respaldo del Congreso
El discurso anual sobre el estado de la Unión que George W. Bush tenía previsto lanzar ayer por la noche (madrugada en España), y cuyo contenido principal fue hecho público horas antes, llevaba un triple mensaje: a los ciudadanos, a los legisladores demócratas y a sus propias filas republicanas. En un intento desesperado por vender su nueva estrategia para Irak, Bush apuesta por la política doméstica, con propuestas energéticas, de salud e inmigración, en un intento por dejar atrás los intereses partidistas y mirar por el bien del país. El discurso del mandatario era el penúltimo antes de dejar la Casa Blanca, y por primera vez su audiencia era un Congreso dominado por los demócratas y con los niveles de popularidad más bajos en sus seis años en el Despacho Oval. Bush decidió que el principal tema de la noche iba a ser Irak y su recién anunciado plan para enviar 21.500 soldados más para intentar acabar con la violencia sectaria y estabilizar el país. El presidente intenta convencer, una vez más, a los americanos que esa es la opción más acertada para cambiar el rumbo en Irak, a pesar de haber fallado en intentos anteriores. Más allá de la opinión pública, el tejano piensa en los congresistas, demócratas y republicanos. Frente a los primeros, poco o nada consiguirá, convencidos como están en dar la batalla en este asunto y conscientes de que fue lo que los llevó a controlar el Capitolio en las elecciones de noviembre. En ambas cámaras ya están listas resoluciones que, aunque no vinculantes, expresarán el rechazo a enviar más tropas. Oposición La oposición también ha crecido en su propio partido, donde algunos congresistas y varios senadores ya han expresado su malestar anunciando que demandarán resultados concretos al plan de Bush. «Voy a recordar al Congreso que tenemos que mostrar al pueblo americano que somos capaces de conseguir algunas grandes cosas», dijo Bush en una entrevista en el USA Today publicada el lunes. «No hay duda de que existe mucho escepticismo entre los republicanos y los demócratas, y la mejor manera de convencerlos de que el plan tiene sentido es llevarlo a cabo y demostrarles que funciona», insistió el mandatario. Horas antes de su intervención, el general que supervisará el despliegue de las tropas pidió al pueblo estadounidense paciencia, reconociendo que «la situación en Irak es desastrosa». David Petraeus, que en breve tomará el mando del Ejército americano en el país árabe, señaló que los resultados no se verán en breve. «El camino por delante no será rápido ni fácil», dijo cuando fue duramente interrogado por el poderoso Comité de las Fuerzas Armadas. Sobre cuestiones domésticas, Bush tenía previsto explicar sus propuestas para aumentar el uso de fuentes alternativas de energía para recortar la dependencia del petróleo extranjero y sobre el sistema público de salud, el presidente quiere que cubra a más gente gracias a deducciones fiscales.