Exige, con el apoyo de Bush, el rechazo a la violencia y el respeto a los acuerdos de la OLP en el pasado
Olmert dinamita la cumbre con Abbás al no reconocer al Gobierno palestino

La secretaria de Estado norteamericana, Rice, estrecha la mano del primer ministro israelí, Olmert
No hubo ayer declaraciones, ni conjuntas ni por separado, de la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice ni del presidente palestino, Mahmud Abbás, al término de su reunión de dos horas y media en Ramala. Tampoco por la noche, tras el encuentro preparatorio de la diplomática con el primer ministro israelí, Ehud Olmert. Y según daba por hecho la organización, por decisión de Rice, tampoco habrá comparecencia de los mandatarios cuando hoy concluyan su esperado encuentro a tres bandas: señal de que las expectativas sobre un avance en las conversaciones de paz son muy bajas, por no decir que el pesimismo sobre esta cita -bautizada ya por la prensa de Tel Aviv como «la cumbre de la desesperanza»- rayaba la noche de ayer con el temor a un rotundo fracaso. El jefe del Gobierno hebreo arrojaba desde por la mañana un jarro de agua fría sobre las posibilidades de esta entrevista al afirmar durante la reunión semanal con su Gabinete que «Israel no cooperará ni va a reconocer al futuro Ejecutivo de coalición acordado entre Fatah y Hamás mientras no cumpla las condiciones impuestas por el Cuarteto de Madrid», a lo que añadía que tal decisión ha sido tomada en «completa coordinación» con Estados Unidos. El mensaje confirmaba la información publicada el mismo día por el diario Haaretz acerca de una conversación telefónica que Olmert mantuvo con Bush el pasado viernes, en la que ambos pactaron que ninguno de los dos aceptará un Gobierno palestino que a su vez no reconozca a Israel, rechace explícitamente el uso de la violencia y se comprometa con los acuerdos adoptados en el pasado por la OLP. «Hablé de eso con el presidente de los Estados Unidos, y puedo decir que las posiciones israelí y norteamericanas son idénticas», subrayó Olmert, que advirtió que esta postura «es inamovible». Sin maniobra La proclama dejaba ayer prácticamente sin margen de maniobra a Mahmud Abbás, en el momento de recibir en sus oficinas de Cisjordania a Condolezza Rice. Sus planes de pedir a la jefa de la diplomacia «una oportunidad» para el Ejecutivo que se está intentando formar tras la firma el pasado 8 de febrero del acuerdo de la Meca, y con ello el levantamiento del embargo impuesto hace once meses al Gobierno palestino se tradujeron -según fuentes próximas al presidente- en un diálogo «duro», en el que el rais trató de convencer a su interlocutora de que el pacto cerrado con Hamás es el mejor que había podido conseguir, de que ayudaría a «moderar» a los islamistas y de que el mismo, Mahmud Abbás, y no el Ejecutivo por constituir, será quien maneje cualquier negociación con Israel. De acuerdo con responsables palestinos citados por la agencia Reuters, el presidente llegó a replicar a las amenazas de un alto cargo norteamericano acerca de que Washington va a marginar al Gobierno de unidad de todas maneras gritando: «Me estáis presionando. Tengo presiones internas, las presiones son insoportables. La única alternativa a este acuerdo es la guerra civil». Interferencia israelí Más prudente que Ehud Olmert, Condoleeza Rice se comprometió a que Estados Unidos esperará a pronunciar un juicio sobre el nuevo Ejecutivo palestino hasta conocer cuál es su formación final, aunque dejó claro que la Administración Bush no va a ceder en sus demandas con respecto a las exigencias del Cuarteto. Ni una palabra sobre la creación de un futuro Estado Palestino que, el pasado 15 de enero en la última visita de Rice a Israel, fue la idea que impulsó la celebración de la cumbre de hoy, pero que ha quedado eclipsada por los nuevos retos que impone lo firmado en La Meca. Por si faltaran inconvenientes en esta reunión, el primer ministro en funciones, Ismail Haniye, alzaba la voz desde Gaza para acusar a Israel y Estados Unidos de estar «interfiriendo» en los asuntos internos palestinos para «destruir y desviar las bases» de su causa. «Estaremos junto al presidente Abbás en la defensa de nuestros acuerdos y para hacer frente a las presiones de fuera, vengan de Estados Unidos o de donde vengan», advirtió desafiante.