Cheney, contra las cuerdas tras la culpabilidad de su ex asesor
«Señor Libby, ¿está dispuesto a ir a la cárcel para proteger al vicepresidente Cheney?». Esta pregunta, que se quedó sin respuesta cuando Lewis Scooter Libby abandonaba el martes los juzgados, sigue resonando en todos los rincones de EE. UU. Tras el juicio legal por el caso de la filtración de la ex espía Valerie Plame, acaba de comenzar el juicio político en el que el principal señalado es Dick Cheney, el vicepresidente más poderoso en la historia del país. Mientras la defensa de Libby, ex mano derecha e íntimo amigo de Cheney, prepara sus argumentos para solicitar un nuevo juicio, o en último caso apelar la sentencia que podría costarle hasta 25 años tras las rejas por mentir y obstruir a la justicia, la nueva diana es ahora el vicepresidente. Pero también Karl Rove, cerebro político de Bush, y el propio inquilino de la Casa Blanca.Y es que si una cosa ha dejado al descubierto este culebrón han sido las maniobras urdidas en el Despacho Oval para armar una campaña de manipulación para justificar la invasión de Irak.