En la cita participan los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
EE.UU., Siria e Irán se sientan hoy para discutir el futuro de Irak
Sólo se espera un acuerdo de mínimos ante los diferentes intereses de los participantes

A pesar de los atentados, Kerbala reunió a más de tres millones de peregrinos chiíes
Irak se preparaba ayer para una crucial conferencia internacional, que será además una inusual oportunidad para que representantes de Washington, Teherán y Damasco se sienten en la misma mesa, en medio de la tensión y las amenazas a causa de los planes nucleares de la república islámica. Representantes de los seis países que tienen frontera con Irak, Egipto y los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China) se reúnen para buscar una salida a la crisis. Sin embargo, los intereses de los participantes son tan diferentes, que probablemente sólo se pueda lograr un acuerdo de mínimos. No hay un orden del día ni han sido solicitados documentos con vistas a una declaración final. Washington está interesado en repartir sobre otros hombros la responsabilidad del caos en Irak y en encontrar una estrategia para poder retirar sus tropas. Irán y Siria quieren rebatir la acusación de que contribuyen a la anarquía en la nación vecina con su apoyo a los grupos insurgentes. Por su parte, los partidos suníes iraquíes y sus aliados en Arabia Saudí, Egipto y Jordania esperan de la conferencia que EE.UU. presione a los chiíes para que detengan las matanza contra la minoría suní. Mientras, el Gobierno de Nuri al Maliki confía en obtener ayuda financiera y una condonación de la deuda, a la vez que se resiste a recibir presiones del exterior, ya que mes a mes pierde el apoyo de la población. Ante decenas de miles de peregrinos chiíes en Kerbala, Abdul Aziz al Hakim, uno de los hombres más poderosos de Irak, exhortó a los países vecinos y a las potencias occidentales a unir fuerzas para prevenir que su país caiga en una guerra civil que podría extenderse por la región. Desde São Paulo, el presidente George W. Bush dijo que su mensaje «para sirios e iraníes no va a cambiar» y que sólo esperaba colaboren con el Gobierno iraquí para pacificar al país. La Casa Blanca insiste en que la cita de Bagdad no supone un cambio de rumbo en su política exterior y que no piensa mantener reuniones bilaterales con Siria e Irán. La mayoría de países envían a la cita a sus embajadores. Si las conversaciones prometen, los ministros del Exteriores volverán a reunirse en abril en un lugar seguro fuera de Irak.