El conservador dejará el lunes el Ministerio para centrarse en la campaña
Chirac ofrece a Sarkozy un apoyo de mínimos para su candidatura

Sarkozy, al fondo, recibió ayer un más que particular apoyo de Chirac
El presidente francés, Jacques Chirac, anunció ayer su apoyo a Nicolas Sarkozy como candidato a sustituirle en el palacio del Elíseo en un solemne mensaje a la nación de apenas minuto y medio. El jefe del Estado informó al mismo tiempo que el aspirante dejará el lunes el Ministerio del Interior para dedicarse por completo a la campaña electoral. Chirac despachó en sólo diez segundos su respaldo al presidente de su partido: «La UMP (Unión por un Movimiento Popular) ha decidido apoyar la candidatura de Nicolas Sarkozy a la elección presidencial en razón de sus cualidades. Es por tanto de manera natural que yo le dé mi voto y mi apoyo». El presidente de la República despejó con esta frase diez días de dudas, los transcurridos desde que el pasado día 11 anunciara su renuncia a presentarse a un tercer mandato. Sarkozy nunca ha sido su favorito. Él hubiera preferido a Alain Juppé, «un auténtico hombre de Estado», apartado de la arena política tras su condena por la financiación irregular del anterior partido presidencial, el RPR. Tras sopesar una posible acti-tud de neutralidad, el Elíseo se ha rendido a la evidencia, no sin antes exigir a Sarkozy que pagara como precio su renuncia al Ministerio del Interior, encargado de controlar el proceso electoral. Es la primera vez que un candidato a la presidencia deja el Gobierno al inicio de la campaña. El candidato de la derecha se dijo «muy conmovido». Para Sarkozy, el apoyo de Chirac, que llevaba reclamando desde hace semanas, «tiene una significación política de importancia». Era el que le faltaba después de los de Juppé, Raffarin y Villepin, el trío de primeros ministros que con mayor o menor énfasis se han alineado con el candidato. La declaración de Chirac es también el colofón de unos años de relación tumultuosa con Sarkozy, quien llegó a la política de su mano en 1975, para convertirse después en «traidor», por apoyar a su rival Edouard Balladur en las elecciones de 1995. Algunos en la UMP se han felicitado del tibio apoyo del presidente saliente, porque un caluroso respaldo habría sido una carga, argumentan. La participación de Chirac en la campaña es aún una incógnita. El todavía presidente recobrará protagonismo mañana con la salida de dos libros en los que explica su «combate por Francia» y «por la paz», y en los que mezcla críticas y advertencias a su ministro del Interior. Un día antes de recibir su respaldo, Sarkozy volvió a defender su «ruptura tranquila», su lema de campaña para desmarcarse de los 12 años de Chirac en el Elíseo. Según sus adversarios de iz-quierda y de centro, el apoyo de Chirac lo hace aparecer como una prolongación del Gobierno saliente. Todo apunta a que el sucesor en Interior será el actual responsable de los territorios de Ultramar y chiraquiano, François Bairon. El ministro de Sanidad, Xavier Bertrand, también dejará el cargo el lunes para dedicarse a su papel de portavoz del candidato.