Al menos, tres soldados, fueron quemados vivos en las cercanías del Ministerio de Defensa
Un nuevo choque entre islamistas y el Gobierno somalí causa 21 muertos
La invasión del país por tropas etíopes en apoyo del Ejecutivo, origen de la tensión La justicia gala investi

Una multitud incontrolada se ensaña con los restos de un soldado
Mogadiscio fue ayer escenario de duros combates que causaron por lo menos 21 muertos, algunos de los cuales fueron arrastrados por las calles de esta capital en medio de gritos de triunfo y de regocijo, según pudo comprobar este periodista y la agencia. Los choques armados fueron los más intensos que se registran en varias semanas. Hacía tiempo que no se veían en las calles polvorientas de esta capital los horrores de la guerra que vive Somalia casi ininterrumpidamente desde hace dieciséis años. La lucha enfrentó, por un lado, a soldados etíopes y efectivos del Gobierno de transición, y, por otro, a milicianos islámicos con un fanatismo desbordado. La batalla más intensa se registró en las cercanías de la antigua sede del Ministerio de Defensa, en el sur de esta capital y en donde tienen una de sus sedes las tropas etíopes que invadieron este país a partir del 24 de diciembre pasado. Pero después de los combates iniciales, la lucha se extendió a otros puntos de la ciudad al conseguir refuerzos ambos bandos. Los choques armados causaron la muerte de por lo menos doce soldados del Gobierno, y varios de ellos fueron quemados vivos. En algunos puntos de la ciudad la población paró el tráfico, y algunos vecinos, armados, lanzaban gritos contra el Gobierno. Abdi Sugule, de 19 años, mientras arrastraba el cadáver de un soldado del Gobierno, dijo: «Éste era un traidor, lo castigamos y castigaremos a todos los etíopes y a las fuerzas (de paz) de Uganda». «Dedicaré mi vida a matar a los enemigos», agregó el joven. En un punto del barrio de Bar Ubah los vecinos quemaron vivos a tres soldados del Gobierno que habían apresado. «Somalia es para los somalíes, y en enemigo se irá al Infierno», cantaban los pobladores en medio de gritos de «Allaku Akbar» («Dios es Grande»). En otro punto de la ciudad, pudo hablar con Mohamed, un soldado del Gobierno, de 21 años, que fue capturado por los combatientes islámicos. «Yo estaba cumpliendo con el deber que me encomendó mi comandante, y ahora espero a que me maten o me perdonen», gritó el joven. La cifra de 21 muertos fue recopilada con datos aportados por los testigos de la lucha y los cadáveres que pudo ver esta agencia. Fuentes hospitalarias dijeron que, además, hay cerca de 50 heridos. Sólo en el hospital de Madina, el más importante de Mogadiscio, ingresaron 30 heridos, según dijo el jefe del equipo de urgencias, Hillowle Kahiye. «Los heridos siguen llegando, pero tenemos una gran carencia de productos médicos», agregó el profesional. Ayer, el jefe de la fuerza de paz de la Unión Africana que se encuentran en Somalia, general Levy Karuhanga, pidió un rápido aumento de las tropas que se encuentran en este país, 1.500 soldados, todos ellos de Uganda. En principio, la Unión Africana (UA) se ha comprometido a enviar a este país 8.000 soldados, pero sólo ha conseguido compromisos de los países miembros para crear un contingente de 4.000 efectivos y, de momento, los 1.500 ugandeses son los únicos que han llegado.