Diario de León

Fue detenido durante un viaje que realizó a Gambia para ayudar a un hermano a montar una empresa

Un prisionero en Guantánamo vuelve al Reino Unido después de cinco años

Los servicios de inteligencia británicos lo relacionaban con un clérigo radical

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efe | londres

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Un empresario de origen iraquí residente en el Reino Unido ha regresado a Londres, tras pasar cerca de cinco años como «combatiente enemigo» en la prisión estadounidense de Guantánamo. Bisher al-Rawi fue detenido durante un viaje que realizó a Gambia en noviembre de 2002 para ayudar a su hermano mayor, Wahab, a montar una planta móvil de procesamiento de aceite de cacahuete. Tras su detención, sobre la base de informaciones proporcionadas por los servicios de inteligencia británicos a los estadounidenses sobre sus relaciones con el clérigo radical Abu Qatada, al-Rawi fue trasladado primero a la base de Bagram, en Afganistán, y de allí a Guantánamo. Ya en casa, el empresario iraquí emitió un comunicado en el que se declara feliz porque ha terminado «la pesadilla» y por estar de nuevo junto a su familia. Sin embargo, expresa su dolor por haber tenido que dejar en Guantánamo a su «mejor amigo», Jamil al-Banna, quien fue detenido junto a él en Gambia «bajo las mismas acusaciones infundadas». «También siento un gran pesar por los otros nueve residentes británicos que siguen presos en Guantánamo Bay. El extremo aislamiento a que están sometidos es una de las pruebas más difíciles de soportar. Es algo que conozco muy bien», explica. Negativa El Gobierno británico se ha negado hasta ahora a representar a los residentes extranjeros en el Reino Unido que están presos en Guantánamo, aunque se vio obligado a hacer una excepción con al-Rawi, a raíz de que se revelase que había colaborado con el MI5 (servicio de inteligencia británico). Al-Rawi llegó al Reino Unido en 1985, después de que su padre fuese detenido y torturado por la Policía secreta del régimen iraquí de Sadam Husein. Su amigo Jamil al-Banna es un refugiado de origen jordano residente en el noroeste de Londres, que viajó con él a Gambia y que fue detenido también en aquel país. Acusación Ambos fueron acusados de estar relacionados con Al Qaida por sus supuestas conexiones con el clérigo radical Abu Qatada, encarcelado en el Reino Unido y que perdió en febrero pasado el recurso presentado por sus abogados contra su deportación a Jordania. Sin embargo, en una audiencia celebrada el año pasado ante el Alto Tribunal británico el abogado de al-Rawi dijo que su cliente había estado en contacto con Abu Qatada con «la expresa aprobación y a instancias de los servicios de inteligencia británicos», a los que había suministrado información sobre el clérigo. Shami Chakrabati, directora de la organización de defensa de los derechos humanos Liberty, calificó de «escandaloso» que la liberación de al-Rawi haya tardado tanto tiempo en producirse y advirtió al Gobierno británico contra la tentación de impedirle hablar. Exigencia Tras la liberación de al-Rawi, una diputada británica del Partido Liberal Demócrata exigió ayer la de Jamil al-Banna, quien, dijo, fue detenido y trasladado a Guantánamo sobre la base de los mismos «datos erróneos suministrados por los servicios de información británicos». «Ambos fueron detenidos y han sido torturados sin el mínimo respeto hacia el derecho internacional. El Gobierno británico tiene ahora el claro deber moral de intervenir a favor de Jamil», indicó la diputada Srah Tather. Recordó que, aunque es sólo un residente, sus cinco hijos son ciudadanos británicos.

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