Diario de León
Publicado por
ÁNGELA RODICIO
León

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EL HOSPITAL Al Kindi, frente al imponente Minis­terio del Petróleo de Irak, no daba abastó ayer ante la llegada de las decenas de víctimas de las bombas. Un puñado de doctores, exhaustos; guardias chiíes armados en las puertas; cadáveres, sin identificar, con un número que luego se proporcionará a los que les busquen, en caso de que alguien se aventure a hacerlo. Ayer se vivió el requiem del plan de «se­guridad» norteamericano para Bagdad, un plan ideado por las mentes pensantes americanas que no funciona en la capital árabe. El infierno de Dante no había previsto el iraquí. O quizás sí. Lo que es evidente es que el caos sectario y confesio­nal en el que está derivando este país árabe, dará paso, de forma más prosaica -geopolítica- a la parti­ción. Divide et impera. Fase crucial Los cinco atentados con coche bomba con más de 170 muertos han inaugu­rado una fase crucial, tras la retirada de la formación pro-iraní del clérigo radical Moqtada al Sadr del Gobier­no de Bagdad, y el hecho, especialmente revelador, acontecido en el sur de Irak. Anteayer, tres provincias de mayoría chií se autoprocla­maban independientes: Ba­sora Sur, Dhi Qar, y Nissan. Abderrazzaq al Saidi fue elegido primer ministro de la nueva entidad: Gobierno Interino de la Provincia del Sur de Irak, GIPSI. Las tres comprenden el te­rritorio clave para conectar el sur del país, mayoritaria­mente chií, con el golfo Pér­sico. Las aguas en las que se juega la partida de ajedrez más sofisticada de nuestra civilización, la misma que nació precisamente allí. La cabeza de Bin Laden Pero no hay que ser nece­sariamente apocalípticos. Persia juega en casa en Mesopotamia, gracias a la invasión norteamericana. Estos días son fundamenta­les para decidir si se ataca o no Irán. El régimen de los ayato­lás, que mandó una señal de paz a Londres liberando a los militares que había detenido en aguas del Golfo, ahora estaría librando una partida, de lo más refinada, con los señores de Washington. ¿Y si Teherán le propor­cionase, en una bandeja, la cabeza de Osama Bin Laden?.

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