El duro Sarkozy, blanco de todas las críticas a falta de tres días para votar Ségolène y la cesta de la compra

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Esperanza Suárez - corresponsal | parís
León

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Imbatible en las encuestas, el candidato conservador Nicolas Sarkozy afronta en la recta final de la primera fase electoral para las presidenciales francesas los ataques de sus rivales, pero también de una parte de los medios de comunicación. Su partido, la UMP, denuncia «una campaña innoble orquestada por los socialistas», pero lo meteórico de su carrera política ha dejado inevitables cadáveres en el camino. Los 300.000 ejemplares de la revista Marianne se han agotado en dos días. «El verdadero Sarkozy», el que «los grandes medios no se atreven a revelar», un especial de 10 páginas que pone en cuestión la estabilidad mental del candidato, tras pasar revista a sus patinazos políticos más sonados. «El inquietante monsieur Sarkozy», titulaba ayer en portada Liberation explicando cómo «a pesar de sus esfuerzos no consigue corregir su imagen de agitador que incomoda a su propio campo». El satírico Charlie Hebdo, al que defendió en el proceso sobre las caricaturas de Mahoma, también le dedicó ayer un número especial bajo el título «Votad miedo». Su «ruptura tranquila» ha resultado no serlo tanto. Un próximo al presidente saliente, Jacques Chirac, asegura que «su peor enemigo es él mismo» ante algunas de sus manifestaciones más polémicas, como culpar a los genes de la pederastia o proponer un ministerio de inmigración e identidad nacional. Le Pen se frota las manos, consciente de que comparten parte del electorado. Tras despreciar su origen inmigrante, ayer lo atacó en lo privado, preguntándose por qué nadie le interroga dónde está su esposa Cecilia, ausente de la escena pública desde su proclamación como candidato en enero. La socialista Ségolène Royal ha dejado caer que su elección puede llevar a «la guerra civil». El centrista François Bayrou, que ayer logró un éxito sin precedentes al reunir en París a 17.000 personas, lo acusa de «atizar las tensiones entre la gente» porque algunas de sus propuestas «son peligrosas». Un frente ciudadano, Todo salvo Sarkozy, organiza a diario manifestaciones contra él. No hay un solo cartel electoral donde su rostro no haya sido maquillado con bigote hitleriano o con colmillos de vampiro. Pero no hay sondeo que no le dé ganador: en el de ayer, 51-49 frente a Royal en la segunda vuelta Ségolène Royal no quiere que la pillen como a Mitterrand con el precio del billete de metro ni más recientemente a Zapatero con el del café. Por eso se presentó ayer casi por sorpresa en un supermercado de barrio de París, aunque sin carrito de la compra. El director se quedó con un palmo de narices y no consiguió acercarse a la candidata socialista, que provocó todo un revuelo entre clientas y cajeras.

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